viernes, 21 de abril de 2006

De cómo dos extremos, se encuentran en el centro.


Autora: Elvira

Es interesante el conocer las historias de cómo nos dimos cuenta de nuestra afición al spanking, y he leído muchas y muy diversas… sin embargo también puede resultar interesante el saber cómo los dos polos de un binomio se encuentran en el mundo.

Hace ya tiempo, visitando a unos buenos amigos vainillas, conocí a un hombre que me pareció interesante porque su profesión me parece muy rica en experiencias… es técnico en cine… sí, técnico en cine… se dedica al estudio de la cinematografía y, trabaja como editor de películas. Y, así lo conocí y así nos conocimos, cenando en casa de los amigos vainillas.

Guillermo, de nombre, aunque Willy de manera coloquial, porque estudió en Estados Unidos y ya sabemos cómo los gringos deforman los nombres tan bellos como William o Guillermo (en español). Así pues, Willy es y será, para quienes lo conocemos.

Habían pasado un par de años y un día, hará seis meses, estaba yo en una librería, ojeando un libro que contenía bellísimas réplicas de pinturas muy poco conocidas, aunque no menos hermosas… me atrajo una en especial, porque era una composición sobre payasos, que incluía una deliciosa escena donde el spanking era el protagonista.

Como todos ustedes se imaginarán… estaba absorta mirando la escena, cuando sentí su respiración sobre mi hombro; por supuesto que mis ojos buscaron al dueño de semejante y atrevida acción… ¿quién osaba respirar junto a mi oreja?, ¿quién se creía que era para tal osadía?... y al voltear la cabeza, me quedé petrificada… frente a mis ojos estaban los risueños ojos de Willy, de aquel interesante técnico en cine, que conocí años atrás en casa de mis amigos vainillas. Fue todo tan rápido que, aún no lo recuerdo más que a pedazos… pero si me quedó muy claro que teníamos una complicidad… por una sola frase que me dijo, muy quedo… “Jovencita, el ver escenas impropias para ti, te ha hecho merecedora de una buena azotaína sobre mis rodillas”.

Desde ese día, he vuelto a buscar el tomo y no lo he vuelto a ver… si alguien sabe el nombre de la pintura y del autor… por favor… díganmelo, por favor, por favor, porque es el responsable de que dos polos de un binomio, se encontraran una tarde junto a un anaquel de librería.

9 comentarios:

JovenPuta dijo...

Es una pena que no lo encuentres, sería maravilloso tenerlo en casa para recordar...

Carlitos dijo...

Al menos trata de recordar algún detalle, alguna pista...
Es fundamental el año aproximado de la publicación, la década, la centuria, o al menos la época.
Sin eso es imposible buscar.
Saludos!
Mabel

Fer dijo...

Bueno, Elvira, es cierto, todos queremos ayudarte en esa búsqueda: recuerda o bien alguien con talento artístico que sea capaz mediante fotografía, pintura o dibujo de recrear la imagen...

Tane dijo...

Supongo que el otro polo del binomio tampoco se acuerda...sería la solución.

Besos y gracias por el relato Elvira, es estupendo.

Anónimo dijo...

Pero ¿Qué pasó? ¿Te dio o no te dio la azotaina?

amigospanko dijo...

Nos hemos quedado todos con el gran mistero...

Ocho dijo...

Elvira, precioso el relato. Preciosísimo. Espero que encuentres esa imagen y puedas llevártela a casa, porque imagino lo excitante que va a resultarte volver a mirarla...

amigospanko dijo...

Nos permitimos aquí añadir tres comentarios elogiosos aparecidos en: http://es.groups.yahoo.com/group/nalgadas_y_azotes/
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No es frecuente que en tan pocas palabras pueda sugerirse tanto. Delicioso y, como dice Bruji, sutíl y exquisito.
Gracias por él, Elvira.
Besos,
Jano.
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Me uno a la felicitación, y siento no conocer el libro del que hablas.
Besitos
Morgana

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¡Qué bonito, Elvira! Me encantó por sencillo, por sutil y exquisito.
Besos
Mayte

Anónimo dijo...

Querida Elvira, ya te lo dije pero lo quiero repetir aquí: te felicito por tan bello relato, me sorprendiste gratamente y espero que sigas escribiendo y nos permitas deleitarnos con escritos así.
Besos y adelante!
Ana K.