lunes, 5 de febrero de 2007

A calzón quitado


Autor: Vitabar

En un post publicado recientemente Fer menciona cierta mala fama que al parecer tendríamos los spankers. “Se nos atribuye un funcionamiento mononeuronal, poca sutileza y sobretodo muy poca laboriosidad “, dice Fer. Más allá del escaso fundamento del mito de la mononeuralidad y de que cabe la posibilidad de que existan spankers muy trabajadores (a mi no me consta, pero quizá los haya), habría que comenzar admitiendo que en cuanto a la poca sutileza esa mala fama parece estar bastante cerca de la verdad.

Hace ya tiempo que he llegado a la conclusión que la sutil y variada gama de emociones que muchas de las spankees dicen vivir a través de una experiencia de spanking (como las descriptas en este mismo blog hace bien poco por Martina) son incomparablemente más complejas que las sensaciones más bien básicas que –creo yo- sentimos nosotros.


Por supuesto que hablo por mí mismo y quizá las generalizaciones no correspondan (seguramente no corresponden), porque cada cual vive las cosas como puede, pero tengo la fuerte sensación de que el origen de las fantasías spankers (al menos las masculinas) es bastante más elemental.

Me refiero, cabe aclarar, al origen de la fantasía, y no a su desarrollo, ya que una vez que uno se mete en este mundillo otras cosas influyen, empezando por las fantasías de las propias spankees, pero también la literatura y cinematografía que cada día consumimos.

Creo que los spankers somos apenas un subgrupo de la enorme secta masculina de “Los Adoradores de Nalgas Femeninas”, cuyos miembros se cuentan por millones e incluyen a buena parte de la población varonil del planeta.

Esa adoración adquiere, en nuestro caso, algunas características peculiares que nos identifican como grupo, que para mi gusto tienen menos que ver con el martirio de las nalgas que con el regocijo de su vista, la contemplación de sus espasmódicos movimientos al ritmo de los azotes, su aumento gradual de temperatura, su progresivo viraje del rosado al rojo intenso, y la aparición eventual (de acuerdo al instrumental utilizado) de algunas líneas transversales creadas con intención más estética que punitiva.

Las fotografías de nalgas maltratadas al punto de aparecer marcas sanguinolentas y grandes moretones oscuros no muestran la obra de un spanker de ley, sino más bien el trabajo de un sádico. Lo nuestro es la búsqueda de la belleza, y no su degradación.

Entendámonos bien. No es que algunas intenciones disciplinarias o gusto por el ejercicio de la autoridad no jueguen su papel (a veces primordial) en las fantasías que tenemos. Es más bien que esas cosas parecen ser elaboraciones posteriores de una fantasía básica más carnal y primitiva; pulpa que se agrega al hueso y que a veces lo puede cubrir por completo.

Es que sobre esta forma elemental de la fantasía spanker mucho se puede construir y mucho se construye, pero siempre sobre los sólidos cimientos de un buen par de nalgas.

Por eso, el momento culminante de una sesión de spanking es aquel en que la cola aparece –finalmente- en todo su esplendor. El acto de bajar la bombacha (o bragas o calzones o como se llame) es ese momento (un instante apenas) en que uno contiene la respiración y se estremece, y donde las amenazas y regaños que lo precedieron adquieren su verdadero sentido. Después seguirá un frenesí de azotes sobre las nalgas desnudas, pero el momento crucial ya habrá pasado.


Nunca se insistirá lo suficiente sobre la importancia de ese instante y de las cosas que lo rodean (indumentaria, posiciones, situaciones), y hay incluso quienes pasan rápidamente por él sin apenas considerarlo, pero es allí en donde la fantasía básica y primitiva se concreta.

Los azotes que lo preceden son apenas preparatorios y no afectan seriamente ni la piel ni el alma. Los azotes que lo siguen –la paliza propiamente dicha- son su consecuencia natural. Pero el momento crítico, el instante sublime es –sin duda- aquel cuando se baja la bombacha.

17 comentarios:

Fer dijo...

Bueno, por fin lo que muchas esperaban, un hombre, spanker para más señas, que escribe un artículo sobre los pensamientos, sensaciones y sentimientos del azotador de nalgas femeninas.

H dijo...

¿Y si son tangas?

Anónimo dijo...

Hola a todos! Como spanker me siento algo identificada con el artículo, lo reconozco, pero me siento también apartada porque parece que sólo consideráis spankers a los hombres y yo me considero spanker también.Me encanta crear un ambiente, un momento propicio y disfrutar de una buena sesión, comenzando por un severo sermón a mi chico travieso para explicarle después por qué he de hacer lo que tengo que hacer (yo, pobrecita, abnegada), "obligarle" a reconocer su falta y, finalmente, ir despojándole de toda prenda que pueda proteger sus delicadas nalgas de la azotaina que tan bien merecida tiene. ASí que no, no estoy de acuerdo con el artículo ni con la opinión del género spanker: me considero spanker de pro y no creo ser nada mononeuronal ni perezosa al llevar a cabo una sesión satisfactoria para mí y para mi chico. Eso sí, reconozco desde el lado spankee que los spankers que he conocido se preocupan en general mucho menos de crear el ambiente y establecer el momento propicio para doblegar mi voluntad y hacerme aceptar plenamente mis responsabilidades; sólo en algunos casos se han preocupado de algo más que de la mutua excitación sexual, lo que lleva a que la sesión sea más acelerada y termine mucho antes de lo que a veces yo desearía. Pero son todos spankers hombres, así que... tal vez sea lo esperable. ;-p
Y, sí, me encantan los tangas, me parecen mucho más sensuales que las braguitas de algodón, si bien reconozco que recibir unas cuantas palmaditas sobre los minishorts estando en el regazo de mi spanker es una variación que me seduce mucho.
Un abrazo a todos y, por favor, seguid publicando artículos, me hacen mucho más interesantes las horas libres en casa, aunque a veces me meta en líos por estar navegando en lugar de dormir como he de hacer (como ahora mismo) jejeje

-cruzhada-

hache dijo...

¡¡¡Tantas charlas y no han servido para nada!!! spanker cabezota. Es el temor a lo intangible lo que os hace agarraros a lo carnal. ¿Qué sería de unas nalgas descubiertas sin más? Es la consecuencia no el fin de la fantasía, para vosotr@s, para nosotr@s, spanker y spankees. Lo anterior y lo posterior es lo que nos define ¡hombres! siempre buscando la explicación práctica que los libere de perderse en "insatisfactorias" emociones. :P

Vale, es un comentario que generaliza y lleno de prejuicios. Nace de mi incapacidad para entender el otro lado, los otros lados: no entiendo a los hombres, no entiendo a los spanker ¡Qué única neurona más misteriosa!

Luzbel dijo...

Me parece muy interesante eso que dices sobre las nalgas femeninas. A riesgo de parecer pedante, no sé si sabeis que una de las teorías de por qué las mujeres tenemos pechos visibles estemos o no amamantando (al resto de las mamíferas no les pasa), es que recuerdan a las nalgas y desde que estamos en posición erguida y no a cuatro patas, el macho de nuestra especie no puede contemplar tan abastamente como antes una parte 100% erógena de nuestro cuerpo. Normalmente todos los mamíferos copulan por los cuartos traseros de sus compañeras, los humanos tenemos el privilegio de hacer volar la imaginación en esto de las posturas aunque para todas las culturas el cara a cara es la predominante. No me extraña pues este amor que sentís los hombres en general y los spankers en particular de tan deseado rincon de nuestra geografía corporal

Fer dijo...

Vamos por partes, como decía Jack El Destripador. Luzbel, si leyeses con más atención los artículos del blog, verías que -aunque sea de forma menos científica- esta interesante teoría antropológica Era un artículo llamado Cultura Mamaria del 26 de marzo de 2006 en él decía "Teorías y especulaciones se pueden construir muchas... yo recuerdo a algún antropólogo en alguna obra de difusión, más o menos científica, que exponía que el actual homo sapiens alguna vez fue cuadrúpedo. Debido a esa condición para que el macho copulase con la hembra y se perpetuase la especia, la naturaleza le facilitó las cosas al tener los genitales femeninos a la altura de sus ojos nariz y boca. Esto le permitió centrar su atención en la zona glútea de la hembra que ejercía sobre nuestro ancestro una irresistible atracción. Al evolucionar a lo largo de una serie de miles de siglos hacia la bipedestación, es decir a la incómoda costumbre – tan nefasta por otra parte para las lumbares – de caminar sobre sus patas traseras, el precursor de nuestros antepasados del Cromañón, tenía el peligro de perder el interés por la hembra ya que sus genitales quedaron perfectamente ocultos entre sus piernas y la naturaleza que es sabia desarrolló las mamas, más allá de su función puramente nutricia, conformándolas con su actual y agradable forma redondeada para recordarle al macho unos glúteos. Entonces ¡si esta teoría es cierta, mira por donde, las tetas son como un anuncio del culo!" Por lo cual no pareces pedante, pero sí pareces una lectora poco atenta... y esto no me gusta nada.
hache por lo que veo estás cada día más rebelde, te nos estás convirtiendo en una spankee-feminista, especie más abundante de lo que pudiera pensarse a primera vista. h los tangas son prendas que las señoritas decentes no deben lucir y mucho menos referirse a ellas como "sensuales", ya sabes el tipo de bragas que marca el reglamento, algodón, completas y como máximo de canalé. En cuanto a tu comentario, Cruzhada que más que un comentario es un mini-artículo, te diré que soy el primero en lamentar que muchas veces se asocie spanker a hombre y spankee a mujer, por haber una mayoría con estas orientaciones, lo que no quiere decir que haya muchos spankees hombres, además de amigos y spankers mujeres. Es cierto que un hombre y una mujer tienen entre sí unas diferencias más marcadas que una persona spanker y otra spankee, independientemente del sexo. Yo te invito a que escribas un artículo sobre estos temas en este blog.

Anónimo dijo...

Hola.

Creo que para un spanker deben ser mucho mas excitantes, provocadoras y sugerentes unas braguitas que un tanga. Las braguitas te permiten jugar mas ocn el factor tiempo, azotes sobre ellas, bajarlas lentamente, comenzar los azotes sobre la piel desnuda, todo ello produce mas "tensión" que la visión de las nalgas de entrada con un tanguita y por supeusto el que los primeros azotes sean tan directos. Que pena perdernos, tanto spanker como spankee, esa deliciosa sensacion de bajar las braguitas.

Por supuesto que hombres y mujeres somos diferntes, y que esas diferencias se plasmen tb en el spanking, pero no creo que sean tan grandes esas diferencias. Tambien creo que las personas swich podemos ser mucho mas capaces de ponernos en la piel de la otra persona, si yo soy spankee y me gusta que mi spankeer se demore, cree un ambiente, que me enerve con su lentitud, yo tamiben intentare ser asi cuando tenga en mis rodillas a un spankee. Pero bueno, solo es mi opinion.

Hasta hace un par de dias no me habia decidido a partiicpar con mis comentarios, y sabeis, me gusta hacerlo, aunque diga alguna que otra tonteria. Gracias por animarme a escribir, un beso para ti y otro para todos los demas "comentaristas.

O.

Vitabar dijo...

Algunas respuestas a algunos comentarios:
A "h": Si son tangas el "instante sublime" se va al diablo. Las tangas son lindas para verlas malcubriendo nalgas inaccesibles en una playa, y nada más.
A "Cruzhada": No quise decir que los spankers son solo hombres. Escribí sobre hombres spankers porque en realidad escribí sobre mi. Las motivaciones de una spanker mujer no las conozco. No he leído tampoco demasiado sobre el particular y a mí también me encantaría que escribieras.
a "Hache": Estoy de acuerdo con Hache cuando dice "no entiendo a los spankers". Evidentemente no nos entiende, ni lo hará mientras espere que nuestras emociones y sentimientos sean iguales a los de las spankees. De eso, en definitiva, quise escribir: de las diferencias.

Xana dijo...

Por finnnnnnnnnnnn alguien que escribe sobre las sensaciones, fantasia y motivaciones del lado spanker. Me encanto el artìculo y el spanker que se describe alli es el que a mi me gustaria tener.
Graciasssssssssss por compartir esta informacion con nosotros.
Cariños
Xana

uuxoaf dijo...

¡Qué no os voy a entender!? dame tiempo Vita y en una de las vueltas que le doy a la filosofía spanko os encuentro...

¡¡Spankers!! les llevas la contraria y lo único que se les ocurre es llamarme rebelde, feminista y de errante raciocinio. ¡Viva el tanga! ;P

Un beso a tod@s los spanker y a sus "extrañas" diferencias.

hache dijo...

Ja! ¡¡Ya me volvisteis loca!!!
uuxoaf no dijo nada, fue hache... Eso me pasa por litigar con spanker.

Ahora sí: hache

cruzhada dijo...

Tomo nota de todo cuanto habéis dicho y me gusta la idea de escribir un artículo sobre la forma de sentir distinta entre swich varones y hembras. Lo haré, aunque no avanzo cuándo, quizá porque tengo sueño ahora jejeje
En cuanto a la prenda de discusión, el tanga, sigo diciendo que me encanta llevarlo, pero porque las braguitas de algodón las llevé mucho tiempo y les cogí manía, no me parecen un objeto de deseo, ni siquiera de un spanker. Por eso concedo el valor que le dais a esa prenda a otra mucho más sensual para mi gusto: los minishorts que ahora se venden como prenda interior: son casi iguales que las braguitas, pero mucho más bonitos de ver y cumplen la misma función, porque no protegen nada, por experiencia.

Xana dijo...

Los minishort que nombra cruzhada, aqui en argentina se llaman culotes y si realmente son muy parecidos a las braguitas de algodon, pero no parecen las bombachas de nuestras abuelas, vivan los culotes y ojo a los spanker les van a encantar.

H (¿como pones las negritas?) dijo...

Sigamos por partes:
Fer.- el tipo de bragas que manda el reglamento te lo puedes meter donde te quepa junto con el reglamento.
Vita.- como mucho soy capaz de llegar hasta el culote que tiene su gracia, los hay muy monos. Siempre que el spanker se lo merezca

Fer dijo...

hpongo las negritas con la apertura con < este signo seguido de la letra b y luego cierro con este otro > y en medio pongo lo que debe aparecer en negrita para al final cerrarlo de nuevo con < seguido de una barra / y luego b para cerrar con este signo > En la parte superior del cuadro de diálogo de los comentarios aparecen tres opciones de negrita, itálica o hipervínculo...

Maria Jose dijo...

Joer...... que follon, no????

H dijo...

Ya está Fer, me faltaba la barra inclinada para indicar el final.
No lo puedo creer, escribo un comentario sin meterme con Fer y dandole las gracias. Dios mio, ¿estoy perdiendo facultades o me estoy redimiendo?