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lunes, 29 de octubre de 2007

Sé lo que hiciste el último verano


Autor: H.

Una nueva moda nos invadió este verano en este hemisferio. Una nueva moda muy llamativa para el mundo spanko que no es otra cosa que los implantes de prótesis en los glúteos.
http://www.mujertop.com/fitness/consigue-un-culo-perfecto Aquí nos dan unos consejitos para que tengamos un lindo culito, pero si el ejercicio no funciona nos pongamos en manos de un cirujano y en hora y media todo para arriba.

No es todo camino de rosas, lo mismo consigues un culo estupendo (después de semanas sin poder dormir boca arriba, sin poder sentarte ni hacer ejercicio, curándote los puntos de sutura…) y van y aparecen las lenguas de doble filo y te ponen de vuelta y media … ¡que mala es la envidia!…

Si será mala que le están calculando a Elsa Pataky lo que le ha costado estar tan estupendísima http://www.quemedices.orange.es/carticulos/189348.html ... los dicho, la envidia.
Me he documentado y hay muchas técnicas, la constante es el elemento a implantar y ahí es donde aparecen mis dudas:
¿Qué ocurre con la fatiga de los materiales?
¿Cuándo tenga 80 años tendré un culito de 30? Seré una abuelita con culo de treintañera, carnes fofas y piel para tres más
¿Descenderán cuando la piel vaya perdiendo elasticidad quedando a la altura de las corvas?
¿Se quedaran las prótesis en su sitio durante una sesión de spanking?
¿Será algo así como un almohadón que mitigue el dolor? ¿Querré eso? ¿Explotarán en mitad de una sesión?
¿Qué sentirá el spanker?
¿Vibraran más con los azotes?
¿Se pondrá igual de rojo el culo?
¿Habrá problemas con los implementos?

De todas formas no sé para que pienso en estas cosas ¿De dónde iba a sacar el dinero para el arreglito? Además, si me arreglo la retaguardia tendría que hacerle un repaso al resto para estar en armonía. Comenzaría el “…y ya que…” Igual que cuando hacemos una reparación en casa, que aprovechando que está todo desmantelado y los albañiles metidos en harina terminamos insonorizando la buhardilla cuando lo único que se iba a reparar era la puerta del garaje.
El caso es que te acabas gastando 31.000 € para “mírame y no me toques” no vaya a ser que me estropees.

Decididamente, no quiero estar de moda. Sólo le veo una ventaja, que no te pueden poner inyecciones intramusculares por riesgo a pinchar la prótesis y que explote.