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martes, 17 de julio de 2007

Razones y discusiones

Autores: María y Patricio

Este artículo lo pensamos entre los dos, mi marido y yo, hablando los otros días acerca de ciertos temas que siempre generaron discusión con respecto a la disciplina. Se verá también cierto movimiento que hicimos últimamente acerca de la idea tradicional de "motivos y razones para una buena paliza" con la que nos veníamos manejando tiempo atrás.

Básicamente intentamos responder dos preguntas (pongamos género femenino al spankee y masculino al spanker aunque se sabe que no siempre es así):

1. ¿Qué pasa si la chica tiene razón?
2. ¿Debe él darle una paliza en medio de una discusión real?

Pregunta número uno. Argumento de Patricio:

No importa si tiene razón. La chica en realidad nunca es castigada por "lo que hace" (o no hace) sino por "como se comporta en el proceso". Ya hemos mencionado muchas veces la cuestión de la actitud. Supongamos que se pone una regla y la chica la rompe es castigada por romper la regla, no por hacer o no hacer lo que se suponía que debía hacer.

Pregunta número dos. Problemas de María con las discusiones:

Es de público conocimiento que no se debe dar una paliza en medio de una discusión real (me refiero a "real real", de esas donde uno saca lo peor de sí mismo para herir deliberadamente al otro). Patricio es muy correctísimo al respecto y antes no hubiera osado jamás solucionar una discusión con una paliza. Finalmente hemos observado que en general tengo el carácter más tierno y apacible pero cuando comienzo una discusión de lo peor es porque ando con el más terrible de los humores y no encuentro manera concreta de canalizar ese demonio interior que se siente algo así como la necesidad (reprimida) de romper toda la vajilla de la casa.
No soy tonta, siempre que discuto lo hago con excelentes argumentos y el 90% de las veces tengo razón. Lo malo es que (sin poder manejarlo) aprovecho la ocasión para agredir eficazmente a mi pareja.

Por último la acotación necesaria (esto se pone cada vez más políticamente incorrecto). Se necesita a un hombre que tenga ciertos atributos bien puestos para asumir ese rol, discernir cuándo las cosas se van de cauce, ver cómo la chica no tiene razón aunque aparentemente la tenga.

Para terminar la frase de Patricio:

"Cuando la chica comienza una pelea y encara las cosas de tan mala manera al final no importará quién tenía razón. De todas maneras terminará sobre mis rodillas."