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viernes, 8 de marzo de 2013

10 cosas que las azafatas no soportan


Muchas veces los decálogos o credos de las azafatas eran puro machismo


Autor: Fer

Las azafatas de vuelo son mujeres trabajadoras y hoy es 8 de marzo, Día Mundial de la Mujer Trabajadora. De todas las mujeres, algunas son spankees y entre ellas algunas, digo yo, deben ser azafatas de vuelo.

Desde este artículo queremos rendirles un merecido homenaje a las azafatas de vuelo.

Desde este blog siempre hemos hablado de lo azotables que son las azafatas y personalmente de mi fantasía de azotar a una (o varias) esbelta azafata(s) sobre mis rodillas y con los más variados instrumentos. Sin embargo nuestro aprecio por esa profesión es muy grande. Como viajero frecuente observo a las azafatas, no solo con mis maliciosos ojos de Spanker, como personas que trabajan en una profesión que tiene cosas muy buenas pero algunos aspectos duros.  Desde aquí queremos expresar nuestra simpatía con estas chicas que tienen que lidiar con el público y que muchas veces la gente que viaja se olvida que está siendo muy bien atendida por otras personas. Hagámosle la vida agradable, eso sí, si alguna comete una falta aquí está Fer para persuadirla de la necesidad de enmienda, tengo mis propios métodos.

Encontré este artículo en el diario "El País" escrito por Paco Nadal y me pareció oportuno colgarlo aquí.


"Los viajeros, y sobre todo los periodistas de viajes, hemos criticado hasta la saciedad a las líneas aéreas y a su personal: que si tienen retrasos, que si los asientos están muy juntos, que si las azafatas eran antipáticas, que si la comida era repelente...
Pero, ¿y qué piensa esas azafatas y azafatos de sus clientes, los "pasajeros"? Los usuarios de aviones somos una fauna variopinta que también hay que poner en cuarentena. Siempre me he preguntado qué pensarían los tripulantes de cabina allí metidos durante horas y horas, apretados como sardinas entre cientos de caras desconocidas, cada vez diferentes, pero repitiendo siempre los mismos patrones de (mala) conducta.
Así que le he preguntado a Gema Ligero, ex-azafata de varias compañías y autora del blog TeleAzafata cuáles eran esas cosas que más rabia le daban al personal de cabina, lo que menos soportaban de la conducta de los pasajeros. Se lo limité a 10... ¡pero creo que hubiera podido escribir cien!
1. Que te pisen y no te pidan perdón. Pasa tantas veces, que la costumbre te hace dar las gracias cuando sucede. Queda raro.
2. Que estiren las piernas sacando los pies al pasillo y cuando pasas el carrito del bar vayas tropezándote. A veces, incluso, hay que despertar a los pasajeros para que los quiten (el carro pasa justo entre los asientos) y encima te miran con mala cara.
3. Que se levanten de sus asientos antes de que el avión pare al aterrizar. Nunca entenderé por qué lo hacen. Hasta que no se abran las puertas no van a salir.
4. Que te MANDEN que les subas la maleta de mano. Y más cuando son grandes y pesadas. Podemos ayudar a personas mayores, niños, embarazadas, ... ¡Pero tener que ayudar a un hombretón hecho y derecho!
5. Que se escondan el móvil para seguir usándolo cuando les has advertido que tienen que apagarlo. ¡Se les nota mucho!
6. Que se les antoje usar el baño justo en el momento en que se enciende la señal de "cinturones", a pesar de que lleven media hora en su asiento mientras se embarca.
Las azafatas son entrenadas para todos sus quehaceres
7. Que cuando intentan encender la luz de lectura del asiento se equivoquen y le den al timbre. Vas y no quieren nada. También los pasajeros que van con niños y les dejan jugar con el timbre.
8. Que se quiten los zapatos para dormir. Estamos en un lugar público.
9. Que metan papeles, vasos, latas, chicles y demás basura en el bolsillo del respaldo del asiento. Después es muy difícil quitar en el poco tiempo del que se dispone, y ese avión va a utilizarse en más ocasiones ese día.
10. Que una vez que has pasado por todo el avión ofreciendo comida y bebida, nada más recoger el bar empieces a escuchar timbres de pasajeros que quieren algo. Por qué no lo han pedido hace 5 segundos, cuando he pasado por al lado de su asiento?
Y de propina, una más:
11. Que quieran ligar contigo y te den una nota con su número de teléfono.
¡Cielos, confieso que alguna de esas conductas he incurrido yo alguna vez! (nunca la 11, eh)
Y tú ¿cuantas cosas haces que fastidian a la tripulación de cabina?"

miércoles, 3 de agosto de 2011

Spanking en blogs de otras temáticas


Autor: Fer

En un blog muy singular llamado Homo Violentus que trata algunas temáticas que pueden ser consideradas extremas y pueden llegar a herir la sensibilidad del lector. Este blog que tiene un tratamiento serio, a pesar de las temáticas un tanto desagradables, se presenta a sí mismo como:

"¿Te has preguntado de lo que somos capaces? ¿Dónde está el límite del horror, la violencia, la maldad, la imaginación, la creatividad… del Ser Humano?"

Allí hemos encontrado un artículo sobre Azotes muy apropiado, veraz, bien documentado y adecuado. Esto es una buena noticia ya que demuestra cómo una práctica o estilo de vida minoritario, en términos demográficos, cada vez recibe un poco más de atención.

domingo, 17 de agosto de 2008

Hablan los spankos: Rody



Autores: Cometospk y Fer

Hoy entrevistamos a Rody, quien se define como "un experto en el arte de nalguear" (cosa que viene corroborada por alguna de las "beneficiadas"), él - al igual que muchos spankers - es un hombre austero y discreto y que entiende la práctica de los azotes eróticos consentidos entre adultos como un estilo de vida.

Pregunta: ¿Qué significa para ti el spanking?
Es una forma de vida que conlleva muchas satisfacciones.

Pregunta: ¿Cuál es tu nivel de experiencia, y el nivel de satisfacción de la que has tenido?
Me considero un experto en el arte de nalguear y con niveles de satisfacción muy elevados.

Pregunta: ¿Estarías dispuesta a invertir tu rol o papel? ¿Con chicas tal vez, o con chicos?
Como todo en la vida y, con la chica adecuada, si, hay que probar de todo aunque sea una vez.

Pregunta: ¿Alguna vez te has planteado hacer spanking de forma profesional? ¿Estarías dispuesto?
Lo he considerado, pero creo se perdería ese toque íntimo que existe en una relación no profesional.

Pregunta: ¿Roles o realidad?
Los dos son tan satisfactorios y depende de lo que la persona que va a ser nalgueada ande buscando.

Pregunta: ¿Cuándo sentiste por primera vez el deseo de azotar?
Como a los 13 años

Pregunta: ¿Consideras algún momento de la azotaina como clave para tus sensaciones internas?
Si, ese momento es cuando la persona que esta siendo nalgueada se entrega por completo a mi y comienza a disfrutar tanto como yo, o, cuando la persona que esta siendo nalgueada en realidad, llora, pide perdón y promete no volver a hacerlo.

Pregunta: ¿Tienes alguna posición o instrumento fetiche, dentro de una sesión?
La posición que más me gusta en tener uno de mis pies sobre una silla y la persona que va a ser nalgueada esté colocada de manera tal que la punta de sus pies apenitas y toquen el piso.

Pregunta: ¿Para ti el spanking es un juego, una experiencia sexual completa en si misma, o un preludio del sexo?
Creo que el Spanking es un juego que conlleva a muchas satisfacciones y se llegara tan lejos como el/la Spanker/spankee deseen.

Pregunta: ¿Te has quedado con ganas de que te hiciese alguna pregunta, o quieres puntualizar algo?
No

domingo, 13 de abril de 2008

Una super spankee


Autor: Fer

Este video, seleccionado por Tane, es una promoción muy bien hecha de Spankingepics en donde aparece una super spankee recibiendo todas las modalidades de azotes posibles. Desde la mano, por cierto muy bien aplicada, hasta el cinturón y la vara.

Lo que más me gusta de este video es que ella es muy spankee, spankee vocacional y de corazón, y además uno de los spankers no solo le da su merecido sino que también le proporciona ciertas caricias de consuelo. Muchas veces en videos muy bien realizados se echa de menos esta parte más erótica.

No sé si la actriz figura en el ranking de Cometospk, pero en todo caso tiene desde ahora mi voto.

martes, 1 de abril de 2008

Las nalgas de la alegría


Autor: Fer


Las nalgas que aparecen en la foto, que por cierto son magníficas, un día de este invierno pasado me devolvieron el buen humor que el mal tiempo, las navidades y los problemas de trabajo me habían secuestrado temporalmente. Me devolvieron la alegría en forma de ganas de azotar y de deseo de reír. Claro una cosa lleva a la otra, los azotes, las risas… ya se sabe. ¡Pero qué bueno es eso también!


Por supuesto que las azoté y luego tuve las máximas atenciones para con ellas y su distinguida propietaria a quien quiero mucho. Justamente a ella va de todo corazón dedicado hoy este post y ella sabe muy bien por qué. Es una persona importante en mi vida y más de una vez ha sido capaz de entenderme y darme su afecto de una forma sobria pero realmente profunda. Eso no impide las risas, la complicidad y los buenos momentos juntos. Como tampoco es obstáculo alguno para encontrándonos pensando de una forma similar, cada uno por su lado, pero llegando a parecidas consecuencias.


Probablemente sin este acompañamiento de mi vida que es mi afición por los azotes no disfrutaría de vez en cuando de estas bonitas nalgas como tampoco de la amistad y el cariño de su encantadora propietaria.

jueves, 20 de marzo de 2008

¡Me ha venido la regla!



Autor: Fer

Advertencia: esta frase, en el mundo spanko, puede no tener el mismo sentido que en el mundo vainilla, como bien queda ilustrado por la fotografía. Los castigos con regla tienen ese encanto escolar e inmediato. El Profesor en cólera que castiga las faltas de la discípula díscola e indisciplinada. Muchos spankees, tanto chicas como chicos, adoran la regla y sus consecuencias, cuando es ancha no son tan terribles ya que como bien nos lo explicaría nuestro científico amigo Cometospk la fuerza del azote es inversamente proporcional a la superficie en que el impacto se distribuye, o algo así. Que dicho de otra forma sería: “Cuanto más ancho es el instrumento de azote, menos duele si se aplica con la misma intensidad”.

Otra cosa es la menstruación que también se conoce como regla, posiblemente por su constancia en cuanto a un cumplimiento que tiene sus excepciones en la pre menarquia, en la post menopausia, en ciertas enfermedades y ¡claro está! en el embarazo. En todo caso la regla es compañera periódica de toda mujer durante treinta o cuarenta años de su vida.

La regla es parte fundamental de la fisiología reproductiva femenina junto con la ovulación, que son apogeo y perigeo de ese curioso ciclo de la naturaleza femenina que con sus cambios hormonales influye, de forma algo distinta para cada mujer, en el humor, vitalidad y disposición emotivo-sexual de cada una.

La venida de la regla también influye en las demás mujeres, por ejemplo sincronizando los ciclos de las mujeres que viven en comunidad. En los conventos de la Edad Media este fenómeno era atribuido a una obra de la divinidad. Hoy en día hay amigas que viven en un piso compartido o viajan juntas y, de pronto, comienzan a robarse los tampones y compresas unas a otras porque todas menstrúan a la vez.

La regla, por supuesto, influye mucho en los hombres. El hombre posee un circuito cerrado de sangre, por lo tanto, en general su visión constituye una alarma de primer grado, incluso un pequeño corte de afeitado que sangre puede marearnos, ya que así de sensibles somos los chicos. El hombre asocia la sangre con las heridas,generalmente mortales, recibidas en la caza y en la guerra que son sus dos aficiones favoritas. La mujer la asocia con la cotidianeidad de la regla o bien con el parto, por lo tanto no le atribuye mayor trascendencia.

Este temor masculino se ha asociado en varias culturas a un estado “impuro” de la mujer menstruante que ha impuesto diversos tabúes. Incluso en nuestra cultura existen mitos como que una mujer con la regla no puede ligar una salsa maonesa ya que se cortaría. Y para muchos hombres una mujer con el período no es apetecible sexualmente. Muchas mujeres rechazan el sexo durante sus menstruaciones ¿por prejuicios educacionales? ¿Por temor al rechazo masculino? ¿Por imperativo hormonal?

La aparición del HIV durante los años 80 ha creado un temor, justificado, hacia los fluidos corporales, cosa que ha venido a complicar el panorama.

Existen muchos mitos e incluso chistes con respecto a la menstruación. De estos últimos el que más me gusta es el que dice“¿Sabes cuál es la diferencia entre una mujer con la regla y un terrorista?” a lo que el interlocutor responde “no”, entonces dejas una pausa – como hacen los buenos contadores de chistes – y le dices “con el terrorista se puede negociar”. Este chiste alude a la cuestión del Síndrome de Tensión Pre Menstrual (STPM) que en algunas mujeres provoca cambios de humor y aumenta su sensibilidad y, en ocasiones, incluso incrementa su agresividad.

En cambio, para muchas mujeres los días previos a su regla o el mismo advenimiento de esta es una fase cumbre de su deseo sexual, son capaces de desear las mayores locuras sexuales durante sus mal denominados “días difíciles”. Por suerte para muchos hombres no existe problema alguno en mantener relaciones sexuales durante estos días, salvo poner toallas oscuras para proteger cama y colchón. Incluso el pecho tenso de la mujer menstruante y la mayor actividad vascular de su vulva y vagina, sumado a una emotividad más activa, puede llegar a ser un aliciente para disfrutar intensamente del sexo.

Otra de las preguntas que nos hacemos es si la spankee debería recibir mayores atenciones anales durante su regla.

Pero a todo esto ¿qué ocurre con la regla y los azotes?, si eres una chica spankee ¿te apetece más? ¿Te apetece igual? ¿A tu compañero de juegos le apetece más? ¿Se vuelve menos estricto? Y si eres chica spanker ¿los instintos azotísticos se te potencian esos días, disminuyen o por el contrario se mantienen iguales?
¿Te pones más cachondamente spankee? ¿provocas más? Otra de las cuestiones a dilucidar es si se produce mayor sensibilidad al dolor, si cambia el umbral de percepción subjetiva de los azotes o bien se mantiene. Y, por supuesto, saber si esto ocurre igual para todas o solo para algunas.


Es cierto que a algunas mujeres la regla les produce molestias en forma de dolor (dismenorrea), que no es otra cosa que los espasmos de la musculatura lisa de su aparato reproductor, algo que, por los visto es similar a un retortijón fuerte de tripa, y que en muchos casos mejoran con una copa de Bas Armagnac y un buen orgasmo. En otros casos requieren medicación como antiespasmódicos o bien un tratamiento completo del suelo pélvico.

Si este blog tuviese una fundación con algunos cientos de miles de euros en su patrimonio destinaría una beca de investigación para averiguar de forma científica todos estos hechos, como esto no es así, iniciamos una investigación casera y agradecemos testimonios y opiniones al respecto.

domingo, 21 de octubre de 2007

¿A dónde vamos?


Autor: Ana K. Blanco


Los que tienen la dicha de formar una pareja spanko, seguramente no tengan ese problema. O quizás sí. Pero los que no tenemos una pareja spanko estable, se nos convierte en una dificultad no siempre fácil de resolver. Y que no me digan que no es un problema. ¿A qué me refiero? Pues al lugar donde tener una sesión.

Para comenzar, menudo trabajo nos da conseguir una pareja para jugar spanking. Recorremos los grupos, las webs, los blogs, páginas de contacto, hasta que encontramos a alguien con quien nos sentimos cómodos mutuamente. Luego de determinado tiempo de conversar, chatear, enviarnos mails, concretamos una cita para conocernos personalmente. Llega el encuentro, la primera impresión del otro, comprobar si tenemos “química” o no… y en esa cita o en otras subsiguientes, llegamos a un acuerdo para tener una sesión. Y allí aparece el problema del lugar. ¡Vaya martirio!

Podría ser martirio o no. Conozco amigos spankos que juegan en sus viviendas y no les importa el llamar la atención. Simplemente lo hacen, juegan y punto. Pero sé que no es fácil, que cuesta muchísimo lograr que nos "resbale" el qué dirán los vecinos. A la gran mayoría creo que sí nos importa, entonces el conseguir el lugar apropiado puede volverse un verdadero problema que nos dificulta concretar eso que venimos buscando desde hace tiempo.

Si uno de los integrantes tiene su casa, piso, apartamento o vivienda, puede que ofrezca su lugar o puede que prefiera ir a otro sitio porque no vive solo, porque hay vecinos curiosos, porque no conoce suficientemente a la otra persona y prefiere resguardar su intimidad, o… por el ruido.

He ahí el mayor de nuestros problemas al practicar spanking: el ruido.

Los sonidos que emitimos al jugar nalgadas es muy fuerte, y son pocos los elementos que no hacen demasiado “escándalo” al chocar con nuestra piel. Dentro de los instrumentos más ruidosos están la mano, el cinto, la paleta, el cepillo… por nombrar sólo algunos, que además, a mi gusto, son los más deliciosos. Si la habitación es pequeña y algo cerrada, los sonidos rebotarán en las paredes y resonará más aún, con la consecuencia de que algún vecino de la cuadra o del edificio denuncie a la policía una “riña familiar”, violencia doméstica o algo por el estilo. Si estamos en un hotel común, seguramente el conserje o alguien de la recepción nos llame por teléfono para ver si “está todo bien”, pedirnos que nos moderemos con los ruidos, o directamente sugerirnos amablemente que nos retiremos del hotel.

Claro que también están los paseos, parques, bosques, bancos de las plazas y demás lugares públicos donde, bajo la atónita mirada de los transeúntes y con la continua amenaza de que nos lleve presos la policía bajo el cargo de violencia doméstica, atentado público al pudor o similares, podemos dar rienda suelta a nuestro gusto por las nalgadas. Pero no creo que sea una buena idea, a menos que el spanker nos de unos pocos azotes y salgamos corriendo despavoridos sin dejar rastros en nuestra huída.

¿Cuál es entonces la opción que nos va quedando? Ir a un hotel de parejas, también conocido como hotel alojamiento, hotel de alta rotatividad o similares, donde están acostumbrados a diferentes “ruidos” extraños, además de gritos, gemidos, jadeos… y otras expresiones similares.

También podemos alquilar una cabaña (ayyysssss, eso sí que se los recomiendo. Yo lo probé y fue… ¡inolvidable!) que esté bien alejada, aislada de casi todo, donde no importen los ruidos y podamos “tener la fiesta en paz”.

Última opción que se me ocurre hasta ahora: (aclaro que no me gusta ni me simpatiza, ¿eh?): utilizar instrumentos que no hagan tanto ruido al azotar.

Recomendados de la casa:

*cane o vara de diferentes grosores y largos (aviso: no cuenten conmigo para jugar)
*fusta (no hace falta que me des las gracias, Fer. Tampoco me invites)
*correa (no estoy hablando del cinto del pantalón, sino de, por ejemplo, la correíta de alguna cartera de dama, que sea muy finita y con un alto porcentaje de fibra sintética, o de cuero liso o trenzado, pero creo que es mejor la primera opción.)
*un conjunto de ramita recogidas por el o la propia spankee

Ahora, como hago usualmente, vienen mis preguntas:


¿Cómo se las arreglan ustedes?
¿Dónde tienen sus sesiones usualmente?
A una pareja que sale por primera vez ¿qué sugerencia de lugar le darían para ir?
¿Cuál ha sido el lugar más extraño donde han jugado spanking?
¿Alguna anécdota que quieran compartir?

Gracias queridos amigos por leerme y dejar sus comentarios. Gracias Fer por permitirme seguir escribiendo en este exitosísimo blog, además quiero felicitarte por la permanencia y la impresionante cantidad de visitas que recibes aquí.

sábado, 23 de junio de 2007

Tiempo fuera



Hace tiempo escribí un articulito (¡Castigada en el rincón!) cuyo tema central era el castigo en el rincón. Entonces comentaba que no le encuentro la utilidad terapéutica a esa pena, cosa que sostengo. Sin embargo, últimamente he leído y visto por televisión algunas opiniones de pedagogos y especialistas en educación infantil que parecerían considerar como ideal a este castigo. Por supuesto no lo llaman “el rincón”, sino que utilizan el moderno y deportivo término de “Tiempo fuera”.

El “tiempo fuera”, según lo explican estos especialistas, permite sacar al educando del foco de la atención familiar o escolar, sirve para restarle importancia a su mal comportamiento y, al final, lo desalienta…

Estos expertos se oponen, por supuesto, a todo tipo de castigo corporal, ni hablar de nalgadas, pero el “tiempo fuera”, está, no sólo aceptado, sino recomendado. No es que envíen al malcriado al rincón, sino que lo hacen sentarse en algún sitio, apartado del resto de la familia, y permanece ahí, tantos minutos como años tenga el niño…

También se puede encerrar al niño en su habitación, aplicando el mismo criterio para medir el tiempo de castigo.

A final de cuentas, y estarán de acuerdo conmigo, el “tiempo fuera” no es más que una modalidad moderna del tradicional rincón.

Y bueno, después de toparme en más de una ocasión con esta sugerencia pedagógica, me vienen a mi mente de spankee varias reflexiones:

La lógica de aplicación de este castigo implica que el mal comportamiento de los educandos se deriva, únicamente, del deseo de llamar la atención de sus educadores. Como spankee tendré que admitir que es absolutamente cierto. Me comporto como verdadero engendro del demonio, como la peor de las malcriadas, justamente porque ando cachonda y quiero unas buenas nalgadas, y si hay “tiempo fuera” en el rincón… ¡Pues qué mejor!

El “tiempo fuera” debería aplicarse también al spanker. Justo en el momento de la tunda, cuando una siente que no puede más y que una nalgada más derramaría el vaso del placer o reventaría de dolor las nalgas, deberíamos tener derecho a pedir tiempo fuera. Ya una vez repuestas, ¡que siga la fiesta!

Resulta muy útil y púdico que el “tiempo fuera” obligue al spanker a sacarnos de la reunión familiar. ¡Imaginen una tunda con testigos! Sería vergonzoso. Es mejor que nos envíen a nuestra habitación, apartando de nosotras la atención de los demás y concentrarse entonces en aplicarnos una buena, larga y severa nalgueada. Eso sí, en la intimidad del “tiempo fuera”

De acuerdo con los especialistas, el castigo debe durar tantos minutos como años tenga el educando, pues de otra manera será excesivo y perderá su objetivo. Se refieren, obviamente al “tiempo fuera”. Y me imagino entonces plantada durante cuarenta minutos en un rincón, con las nalgas desnudas, enrojecidas y ardiendo, expuestas ante la mirada de un aburrido spanker, que mirará ansioso el reloj a la espera que el castigo termine para seguir… pues con lo que sigue.

Y ¿qué clase de castigo es el “tiempo fuera” sino un castigo corporal? Habría que aclararle a los especialistas que el castigo corporal no sólo incluye las nalgadas, jalones de orejas y pellizcos, sino que implica cualquier castigo en el cual el cuerpo del educando este involucrado y, en este caso, el hecho de impedir que ese cuerpo se mueva a sus anchas por toda la casa y restringirlo a un sitio específico durante un tiempo determinado es, exactamente, un castigo corporal. ¿O qué es entonces la pena de cárcel para los delincuentes? ¿Una pena moral?


Como spankee, me divierte el tema, me hace pensar que mi deseado y seductor rincón no pasará nunca de moda. Como madre, sólo debo decir que son pamplinas. Nunca en mi vida he aplicado un “tiempo fuera” a mi hija, no creo que lo haga, no ha hecho falta y tampoco creo que sirviera para gran cosa, salvo, eso sí, para quitarme de encima a la revoltosa, pero no por más de diez minutos.

martes, 8 de mayo de 2007

Gramática spanko

FORMAS NO PERSONALES

Infinitivo

azotar

Participio

azotado

Gerundio

azotando

INDICATIVO

SUBJUNTIVO

Presente

azoto

azotas / azotás

azota

azotamos

azotáis / azotan

azotan

Futuro simple o Futuro

azotaré

azotarás

azotará

azotaremos

azotaréis / azotarán

azotarán

Presente

azote

azotes

azote

azotemos

azotéis / azoten

azoten

Pretérito imperfecto o Copretérito

azotaba

azotabas

azotaba

azotábamos

azotabais / azotaban

azotaban

Condicional simple o Pospretérito

azotaría

azotarías

azotaría

azotaríamos

azotaríais / azotarían

azotarían

Pretérito imperfecto o Pretérito

azotara o azotase

azotaras o azotases

azotara o azotase

azotáramos o azotásemos

azotarais o azotaseis / azotaran o azotasen

azotaran o azotasen

Pretérito perfecto simple o Pretérito

azoté

azotaste

azotó

azotamos

azotasteis / azotaron

azotaron

Futuro simple o Futuro

azotare

azotares

azotare

azotáremos

azotareis / azotaren

azotaren

IMPERATIVO

azota (tú) / azotá (vos)

azotad (vosotros) / azoten (ustedes)


Autor: Fer (tomando prestada una magnífica idea de Laurent).