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martes, 5 de febrero de 2008

Universos Paralelos


Autor:
Vitabar

Los spankos vivimos en un universo paralelo.

No todo el tiempo, claro, pero cada vez que se activa el “modo spanko” nuestra percepción de la realidad se modifica, y el universo empieza a funcionar según otras leyes, distintas de las habituales.

Eso no tiene nada de raro, por supuesto. Todos los grupos que tienen intereses comunes que los diferencian de los demás miembros de la sociedad en la que viven desarrollan pautas de comportamiento, leyes y hasta una propia escala de valores que sólo valen al interior de dichos grupos, desde la barra brava de Peñarol hasta el Colegio de Abogados.

Pero algunos de los comportamientos que son propios del “universo spanko” pueden ser muy curiosos y llamativos si uno los mira desde la lógica de lo que llamaremos, a falta de mejor nombre, “universo normal”. Pongamos algunos ejemplos:

1 En nuestro universo es algo habitual y bien visto que unas damas respetables (y también algunos caballeros) se comporten como niñas o adolescentes (aunque su niñez biológica haya quedado quizá algunas décadas atrás) y esperen ser tratadas como tales. Que hagan travesuras y acepten recibir castigos a cambio de las mismas.

Esas mismas damas, cuando se encuentran en el universo normal, pueden ser personas sumamente independientes y seguras de sí mismas, que jamás aceptarían que alguien objete su comportamiento ni mucho menos que lo castigue.

2 También es habitual y bien visto que unos honorables caballeros (y algunas damas) reprendan y castiguen a quienes se comportan así, investidos de una autoridad que solo existe en el universo spanko.

Estos mismos caballeros pueden ser, en el universo normal, unas personas tolerantes y amables, respetuosas de los deseos de los demás e incluso a veces indiferentes al comportamiento ajeno, que –curiosamente- al cambiar de universo se convierten en individuos controladores y exigentes, atentos al menor desliz que pueda ser –en el universo spanko- castigable.

3 Los castigos que las damas del numeral 1 buscan y los caballeros del numeral 2 administran adquieren siempre formas indudablemente infantiles. No solo por ser aplicados en las nalgas, sino además por los rituales previos, los instrumentos utilizados e incluso la presencia ocasional de “castigos complementarios” (como el rincón) cuya pertenencia al mundo de los niños no creo que pueda ser puesta en duda.

Seguramente, tanto las damas como los caballeros mencionados, son personas maduras que nada tienen de infantiles cuando se mueven dentro del universo normal, e incluso rechazarían una imagen de sí mismas que las considerara –en algún sentido que no fuera spanko- niñas.

4 Las damas aludidas en el numeral 1, suelen hacer alarde de su resistencia a los castigos mencionados, y es notorio que dentro del universo spanko “tener aguante” es una virtud de la que uno se puede vanagloriar, algo que seguramente no sería considerado virtuoso en el universo normal.

5 Los caballeros aludidos en el numeral 2 alardean, en cambio, de su severidad. De su capacidad de castigar largo y duro. Si alardean de eso, es porque eso satisface las expectativas de las damas del numeral 1. Pero en el universo normal hacer semejante alarde seguramente le acarrearía a uno problemas con la justicia.

Distinguir estos dos universos a mí me parece clave, ya que juzgar un comportamiento dentro de un universo con los códigos del otro creo que es un error, y actuar en un universo con las pautas de conducta del otro puede resultar fatal.

Me consta que hay personas que actúan en el universo normal con los códigos del universo spanko. Suelen pasar por ser personas severas e inflexibles, dueños de una moral rígida, cuando en realidad no son más que unos spankos fuera de contexto a quienes sólo les interesa poner sus manos sobre la cola de alguna pobre incauta.

Otros –yo mismo en algunas oportunidades- tenemos el problema contrario, y nos cuesta mucho abandonar el universo normal y entrar en el universo spanko. Esto hace que cueste mucho dejar de ver el lado a veces un poco absurdo de algunas prácticas spankas, lo que nos lleva a tomarnos las cosas un poco en joda y con un espíritu más bien pachanguero, poco apto para el ejercicio de una severidad que es necesaria dentro del universo spanko.

El equilibrio no siempre es fácil, ya que exige saber con precisión en qué universo uno se encuentra en cada momento y comportarse de la manera adecuada al mismo.

Al mismo tiempo, es imprescindible conocer los mecanismos para “cambiar de universo” en el momento adecuado, y que la/el compañera/o los comprenda, así como darse cuanta uno mismo de cuando ella (o él) hizo el cambio y espera de nosotros un comportamiento acorde.

Cada vez estoy más convencido: ser vainilla es mucho más fácil.


jueves, 22 de noviembre de 2007

El cinto, ese objeto del miedo y del deseo



Autor: Ana K. Blanco




Encontré estas fotos y me parecieron deliciosas, por eso las quería compartir con ustedes.

Para mí el cinto es el segundo instrumento preferido (el primero es la mano). Pero no es sólo por el cinto en sí, sino por todo lo que conlleva su uso. Adoro el ritual del spanker cuando se lo va quitando entre amenazas y miradas duras y de enojo. El correr del cinto por las presillas, el sonido zigzagueante que produce cuando se libera del pantalón. Luego es estirado y doblado. O peor aún: enrollado en la mano y dejado con el extremo colgando, para que se envuelva en nuestras nalgas y su extremo deje una marca que tardará en marcharse...

¿Y qué hay cuando el spanker lo deja doblado, listo para ser usado en cualquier momento, dejado como olvidado pero como una amenaza presente y atemorizante? Las amenazas, las miradas duras y centellantes del spanker y la presencia del cinto en cualquier lugar de la habitación son suficientes para hacerme excitar con solo pensarlo.
¿Alguna spankee que comparta mis depravados gustos y mi amor hacia el cinto? ¿Cuál es el pensamiento de los spankers? ¿Por qué lo usan? ¿Cuándo lo usan?

lunes, 7 de mayo de 2007

Fusta: notas técnicas



Autor: Fer

dedicado con cariño
a todas las spankees
que han sufrido
mis torpezas con la fusta

El jueves pasado publicábamos en este mismo blog el artículo Fusta: modo de empleo que recibió muchos y muy gratos comentarios. A raíz de este artículo Selene publica en su blog un artículo que se titula De spank y de fusta en el que se profundiza en algunos aspectos técnicos y conceptuales del uso de la fusta, con interesantes e instructivas fotografías.


En mis anteriores artículos sobre la fusta no he entrado en los aspectos técnicos por no adjudicarme el lugar de un spanker que está “sentando cátedra” o que su experiencia le permite dar consejos a quien no se los ha pedido. Por eso no me canso en insistir una y mil veces que nuestra actitud ha de ser la de aquel que escucha a la spankee y tiene en ella y su sensibilidad la principal guía técnica para el azote con fusta.

Los aspectos técnicos, además del artículo antes mencionado y algunos comentarios que lo acotan aún más, se resumen en una sola cosa: movimiento rápido de muñeca abajo y arriba. La fusta nunca se deberá utilizar accionada por un movimiento de brazo sino el movimiento se debe limitar a la muñeca. De esta forma la acción es precisa y absolutamente controlable. Además de esta forma la fusta si vemos la secuencia en cámara lenta observamos lo siguiente:

1) La fusta se encuentra en la posición “A” que es la más alejada de su objetivo
2) La fusta baja rápidamente hacia su objetivo, la nalga
3) La fusta impacta su extremo contra la nalga
4) Y, finalmente, como impelida por un muelle la fusta vuelve rápidamente a la posición “A”

Queda claro que se trata de un movimiento único abajo-impacto-arriba-abajo-impacto-arriba-abajo-impacto-arriba y así un buen rato.


Lamentablemente la comparación no me resulta muy poética pero el manejo de la fusta se asemeja al del matamoscas (swatter, en inglés). Seguramente alguna de las chicas spankee que juegue tenis, con aquellas deliciosas falditas, puede sugerir algún movimiento de raqueta, pero yo soy un spanker que no practico ningún deporte que a una raqueta se le tenga que dar con una pelota y viceversa.


Si pretendemos matar una mosca joven y sana con un matamoscas mediante un movimiento de brazo, nunca lo lograremos. El movimiento es demasiado largo, lento e impreciso. La mosca tiene tiempo de verse venir encima el matamosca y levantar vuelo. Sin embargo si atacamos a la mosca con un movimiento de muñeca, este es mortal de necesidad, por su velocidad, precisión y contundencia. Cuando la mosca quiere reaccionar pasa a la condición de cadáver. El hábil manejador del matamoscas, para evitar reventar el cuerpo de la mosca busca siempre un impacto de vaivén, con lo cual el gesto de la muñeca es hacia abajo y luego del impacto hacia arriba. Idéntico movimiento debería describir una fusta correctamente manejada.


Pero de nada vale toda la pericia del mundo si el spanker no presta sus cinco sentidos a los mensajes que emita la spankee que son los que de verdad van a orientarnos en cómo hemos de aplicar un elegante y erótico castigo con fusta. Tal como se comentaba en el artículo antes mencionado este tema daría juego para, como diría Cometospk, una completa tesis doctoral en Spankología.

nota: las fotos las he hecho de prisa y con el autodisparador, no son excelentes pero tratan de ilustrar con precisión la secuencia del movimiento abajo y arriba.