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martes, 12 de junio de 2007

Azotes y termómetros



Autor: Fer

“Tengo la fantasía que me toman la temperatura rectal, previo tocamiento
de mi anito con cremita un enfermero me mete un termómetro en la colita
y tras algunos minutos me lo saca... de ahí me anuncia que me va a
inyectar un antipirético y yo me pongo nerviosa y él me palmea la
colita diciéndome que me esté quieta y tranquilita...”
La cita corresponde a un post de algunos meses que publicó Agripina Uriol en el tablón de Yahoo Nalgadas y Azotes. Naturalmente ella nos ha autorizado a reproducir aquí y me sirve para hablar contigo de azotes y termómetros.

En un artículo de hace bastante tiempo hablábamos de la estrecha relación entre spanking y erotismo anal, creo que de este vínculo no hay prácticamente ninguna discrepancia. Ahora bien, el ano, el recto se pueden estimular de muchísimas maneras y la introducción de una pequeña barra de cristal con el fin de comprobar su temperatura puede no entusiasmar a todo el mundo.

Sin embargo, al igual que en el spanking en la toma de temperatura rectal hay varios elementos especiales para ambos participantes del juego. Igual que los azotes es un juego de cesión de poder, donde una de las partes es activa, “da órdenes” y lleva a cabo un acto “por el bien” de la otra persona, mientras la otra parte debe acatar las instrucciones impartidas que – como todos sabemos – siempre son “por su bien”. Se podría decir que si hay una combinación de ambos juegos la spankee puede ser sometida a una toma de temperatura rectal antes o después de recibir esas siempre merecidas nalgadas. También el acto de introducir un termómetro en el ano de una mujer adulta y tenerla unos minutos con el instrumento enterrado en su cuerpo, mientras recibe admoniciones y reconvenciones varias, no deja de ser un tanto humillante y puede despertar la vergüenza de la pudorosa spankee. Y qué decir de la evocación de figuras de autoridad y revestidas de poderes mágicos en el imaginario infantil tales como el médico, la enfermera o esa enérgica tía que nunca faltaba en ninguna familia.

La fría varilla de cristal rellena de mercurio es un estímulo anal delicado que puede ir precedido de un ligero masaje ano-rectal y no deja de ser una inducción de placer localmente excitante.

Además el juego del termómetro puede dar muchos argumentos a la comedia que se establezca entre spankee y spanker. Falta de cuidado de la salud, resfriados por dormir con ropa excesivamente ligera o bien trasnochadas y francachelas que deterioran la salud de la spankee.

En las páginas de internet que contienen material del tipo “medical” hay muchas fotografías de termómetros insertados, sin embargo se encuentra poco material gráfico de spanking y termómetro rectal. En cambio el termómetro rectal junto con el spanking no es ajeno a algunas narraciones, más en inglés o en francés que en castellano.

En resumen, el juego de la medición de la temperatura rectal de la spankee puede ser muy grato en el contexto de los juegos de azotes, siempre y cuando a ambos jugadores les resulte estimulante. Al igual que otras prácticas sexuales poco ortodoxas, el termómetro puede resultar un gran descubrimiento.


Aprovecho para desearle a nuestra amiga Agripina que encuentre pronto a su diligente enfermero. Otro día te hablaré de supositorios, inyecciones y enemitas ¿si?