jueves, 17 de agosto de 2017

Un toque romántico



El spanking es placentero, sensual, divertido, apasionado, excitante, vibrante, pero ¿Puede ser también romántico? Por supuesto depende de con quien lo practiques, pero incluso un encuentro esporádico,  a veces puede tener una gran dosis de romanticismo.

Pensad en esa forma en que el spanker dirige a la spankee hacia sus rodillas y la coloca sobre ellas…
Con ese primer contacto ya empieza la primera explosión de emociones entre ambos.


Él a través de los azotes demuestra quien está al mando y marca el ritmo de la sesión, pueden ser suaves, juguetones o más intensos y si decide intercalar entre ellos placenteras caricias en tus nalgas, querrás que no pare nunca.

¿Y qué decís del aftercare?, ese forma de extender la loción y masajear tus cachetes puede ser de lo más sensual, sin dejar nunca atrás ese abrazo reconfortante que te aportará consuelo y ternura.

Pero no todo se basa en los azotes y el sexo, sino del vínculo que se establece en una pareja spanka

La conexión, la comprensión y esos momentos de desenfreno, amor o cariño que pasan entre los dos, le dan un toque diferente a la relación. Se trata de ser aceptado y comprendido por ser justo lo que eres. Es encontrar un refugio, en brazos de otra persona que también se ha podido sentir tan perdida como tú. Y es que el spanking no es solo un juego erótico, sino una demostración de sentimientos abiertos y emociones sinceras



Autor: marita



miércoles, 9 de agosto de 2017

9 de agosto, 11 años después




Autor: Fer

Todos los días del año son  buenos para el spanking, para la deliciosa práctica de los azotes eróticos o disciplinarios consensuados entre adultos. No solo el redondo 8 del 8.

Mi amiga Ana K. Blanco, gran dama y gran spankee, me envía un artículo publicado en el Blog de Mistress Gio cuyo título es Reseña del 8/8 Día Mundial del Spanking, cosa que desde quí le agradezco.

Curiosamente el día 8/8 comienza a ser conocido como Día Mundial del Orgasmo Femenino ¡Qué coincidencia! ¿coincidencia? para mí las coincidencias no existen.