jueves, 20 de marzo de 2008

¡Me ha venido la regla!



Autor: Fer

Advertencia: esta frase, en el mundo spanko, puede no tener el mismo sentido que en el mundo vainilla, como bien queda ilustrado por la fotografía. Los castigos con regla tienen ese encanto escolar e inmediato. El Profesor en cólera que castiga las faltas de la discípula díscola e indisciplinada. Muchos spankees, tanto chicas como chicos, adoran la regla y sus consecuencias, cuando es ancha no son tan terribles ya que como bien nos lo explicaría nuestro científico amigo Cometospk la fuerza del azote es inversamente proporcional a la superficie en que el impacto se distribuye, o algo así. Que dicho de otra forma sería: “Cuanto más ancho es el instrumento de azote, menos duele si se aplica con la misma intensidad”.

Otra cosa es la menstruación que también se conoce como regla, posiblemente por su constancia en cuanto a un cumplimiento que tiene sus excepciones en la pre menarquia, en la post menopausia, en ciertas enfermedades y ¡claro está! en el embarazo. En todo caso la regla es compañera periódica de toda mujer durante treinta o cuarenta años de su vida.

La regla es parte fundamental de la fisiología reproductiva femenina junto con la ovulación, que son apogeo y perigeo de ese curioso ciclo de la naturaleza femenina que con sus cambios hormonales influye, de forma algo distinta para cada mujer, en el humor, vitalidad y disposición emotivo-sexual de cada una.

La venida de la regla también influye en las demás mujeres, por ejemplo sincronizando los ciclos de las mujeres que viven en comunidad. En los conventos de la Edad Media este fenómeno era atribuido a una obra de la divinidad. Hoy en día hay amigas que viven en un piso compartido o viajan juntas y, de pronto, comienzan a robarse los tampones y compresas unas a otras porque todas menstrúan a la vez.

La regla, por supuesto, influye mucho en los hombres. El hombre posee un circuito cerrado de sangre, por lo tanto, en general su visión constituye una alarma de primer grado, incluso un pequeño corte de afeitado que sangre puede marearnos, ya que así de sensibles somos los chicos. El hombre asocia la sangre con las heridas,generalmente mortales, recibidas en la caza y en la guerra que son sus dos aficiones favoritas. La mujer la asocia con la cotidianeidad de la regla o bien con el parto, por lo tanto no le atribuye mayor trascendencia.

Este temor masculino se ha asociado en varias culturas a un estado “impuro” de la mujer menstruante que ha impuesto diversos tabúes. Incluso en nuestra cultura existen mitos como que una mujer con la regla no puede ligar una salsa maonesa ya que se cortaría. Y para muchos hombres una mujer con el período no es apetecible sexualmente. Muchas mujeres rechazan el sexo durante sus menstruaciones ¿por prejuicios educacionales? ¿Por temor al rechazo masculino? ¿Por imperativo hormonal?

La aparición del HIV durante los años 80 ha creado un temor, justificado, hacia los fluidos corporales, cosa que ha venido a complicar el panorama.

Existen muchos mitos e incluso chistes con respecto a la menstruación. De estos últimos el que más me gusta es el que dice“¿Sabes cuál es la diferencia entre una mujer con la regla y un terrorista?” a lo que el interlocutor responde “no”, entonces dejas una pausa – como hacen los buenos contadores de chistes – y le dices “con el terrorista se puede negociar”. Este chiste alude a la cuestión del Síndrome de Tensión Pre Menstrual (STPM) que en algunas mujeres provoca cambios de humor y aumenta su sensibilidad y, en ocasiones, incluso incrementa su agresividad.

En cambio, para muchas mujeres los días previos a su regla o el mismo advenimiento de esta es una fase cumbre de su deseo sexual, son capaces de desear las mayores locuras sexuales durante sus mal denominados “días difíciles”. Por suerte para muchos hombres no existe problema alguno en mantener relaciones sexuales durante estos días, salvo poner toallas oscuras para proteger cama y colchón. Incluso el pecho tenso de la mujer menstruante y la mayor actividad vascular de su vulva y vagina, sumado a una emotividad más activa, puede llegar a ser un aliciente para disfrutar intensamente del sexo.

Otra de las preguntas que nos hacemos es si la spankee debería recibir mayores atenciones anales durante su regla.

Pero a todo esto ¿qué ocurre con la regla y los azotes?, si eres una chica spankee ¿te apetece más? ¿Te apetece igual? ¿A tu compañero de juegos le apetece más? ¿Se vuelve menos estricto? Y si eres chica spanker ¿los instintos azotísticos se te potencian esos días, disminuyen o por el contrario se mantienen iguales?
¿Te pones más cachondamente spankee? ¿provocas más? Otra de las cuestiones a dilucidar es si se produce mayor sensibilidad al dolor, si cambia el umbral de percepción subjetiva de los azotes o bien se mantiene. Y, por supuesto, saber si esto ocurre igual para todas o solo para algunas.


Es cierto que a algunas mujeres la regla les produce molestias en forma de dolor (dismenorrea), que no es otra cosa que los espasmos de la musculatura lisa de su aparato reproductor, algo que, por los visto es similar a un retortijón fuerte de tripa, y que en muchos casos mejoran con una copa de Bas Armagnac y un buen orgasmo. En otros casos requieren medicación como antiespasmódicos o bien un tratamiento completo del suelo pélvico.

Si este blog tuviese una fundación con algunos cientos de miles de euros en su patrimonio destinaría una beca de investigación para averiguar de forma científica todos estos hechos, como esto no es así, iniciamos una investigación casera y agradecemos testimonios y opiniones al respecto.

10 comentarios:

gavi dijo...

A veer... sacudiéndome un poquito el pudor trataré de contestarte algunas preguntas.

Yo no creo que sufro ningún trastorno de estado de ánimo o de humor en ese periodo... ni tampoco por cierto en mi intensidad de deseo sexual... Sin embargo... cada vez que se me vino el sexo encima estando con la regla... siempre siempre me rehusé a hacerlo por donde dios manda... sorpendiéndome de verdad que fueran ellos los que no habrían tenido ningún inconveniente!

En cuanto a la regla y las nalgadas... pues bueno... yo solo aviso de la situación hormonal del momento y ya y sí... a alguno le mosquea un pelín que pudiera hacerme algún daño... así que me nalguea con máaas cuidadito y sin bajar la pantaleta (me encanta la ternura)... aunque podría hacerlo sin problema.

No mi Fer... en mi caso la regla ni me beneficia ni me perjudica... sino todo lo contario... jaa!

Alejandra dijo...

Bueno Fer,

A diferencia de Gavi, mi estado de ánimo sí cambia, y mucho. En especial los días antes de la menstruación... Me vuelvo mucho más sensible y mis cambios de humor se dan en cuestión de segundos.

Precisamente por eso, soy más propensa a ganarme una tunda en esos momentos y, el hecho de que tenga la regla, hace que sea mucho más humillante el castigo.

Además, en mi caso, los azotes son mucho más dolorosos esos días, precisamente por la sensibilidad que describía antes.

Pero bueno, todas las mujeres somos distintas como ves, con razón no han decidido estudiar el tema.

Un beso desde Venezuela

H dijo...

Pues yo lo oculto en la medida de lo posible. Si ya los spanker son dados a desatender sus obligaciones... se enteran de que tienes el periodo y puede ser tema para posponer hasta sabe dios cuando.
Y si, estoy más sensible por lo que se disfruta mucho más y más respondona y más activa y más revoltosa ¿Cómo no se dará cuanta que tengo la regla?

oscar dijo...

Mi novia antes no me dajaba nalguearla en esos días, ahora lo acepta de muy buen agrado, pero sólo sobre los pantalones

hache dijo...

Yo soy de las que sufro una especie de locura transitoria cada mes que me afecta en todos los aspectos: físicos y psíquicos.

Mi regla es tremendamente inoportuna, creo que es más spankee que yo, adecúa su calendario al olor de la azotaina. Y sí, postergo. Por pudor tal vez, pero también por la onda expansiva que provocan mis hormonas, capaz de arrasar con el sentido común y buen hacer de cualquier spanker cauteloso.

Así que no hay caso,la regla... de madera.

hache dijo...

sufro cuando me leo...

A ver si en este puedo ser "de las que sufren" ¡viva la concordancia!

Tane dijo...

Pues yo tengo mucho peligro...Las hormonas se ponen a correr y creo que estoy en ese famoso estado que una amiga mía define como "FERTILÍIIZAME", grito que le dirigiría a cada ser vivo que se me acercase a menos de 5 centímetros.

Para mi, ya pueden ser azotes o cualquier otro juego sexual, me apunto a todos aunque cierto es que me duelen mucho más.
Saludos

Anónimo dijo...

Los cambios de humor y la hipersensibilidad, la lágrima fácil, el estar "chipil", como decimos en México, son inevitables. En cuanto al deseo, creo que se hace mayor y gracias a Tampax, se puede jugar a las nalgadas sin ningún problema. El sexo formal, ya es otra cosa, a mí me da pudor, pero ganas sí hay y muchas. Mayte

Fer dijo...

Verdaderamente es muy interesante leer todos vuestros comentarios, nos encontramos una vez más ante el caso de un artículo que es superado en interés por los comentarios que recibe. Muchas gracias y espero que más lectoras y lectores se animen y nos brinden sus interesantes comentarios.

Anónimo dijo...

Una vez más coincido con Gavi. Yo tampoco tengo cambios de humor: sigo loca como el resto de mis días.
Lo que sí noto es un mayor apetito sexual (o es que siempre estoy con apetito sexual) y mayores deseos de ser nalgueada y si no puedo por allí pues será por allá, pero que esos días no me falte por ese motivo.
Lo que también he notado es que... generalmente, a los hombres les importa menos que a nosotras! Que vivan esos hombres!!
Besos y felicitaciones por poner en el tapete un tema tan poco discutido.
anitaK