lunes, 7 de marzo de 2016

Márcame

Me encantan las marcas que dejan sobre mi piel los distintos instrumentos con los que soy castigada. Para mí,  en una relación a distancia son imprescindibles, y aunque no cambio su cinturón por ningún otro implemento, no puedo negar que el  tacto y el grabado de la canne sobre mis nalgas, es mucho más impactante y duradero. Esto se contradice por el odio que siento por este objeto aterrador. No puedo soportar ese dolor intenso y penetrante que quema e inflama mi piel por lo que tengo que pedir ser atada, única manera de enfrentarme a ella. 
Recuerdo como en un principio decidimos que  la vara solo se emplearía para castigos serios,  aunque en realidad no la llegó a usar más que un par de veces,  ya que cuando vio mi temor y mi angustia, no quiso volver a utilizarla. Por eso recuero su cara de asombro, cuando le pedí que me azotase con ella cada vez que tuviese que ausentarse por más tiempo del acostumbrado, y es que necesito ese recuerdo de nuestro tiempo pasado juntos, los días se me hacen más soportables sin él y puedo mantener el ánimo alzado hasta nuestro siguiente encuentro.





Autor: Marita Correa


2 comentarios:

Dulce dijo...

Las marcas son las que imponen la propiedad, incluso más allá de la piel.

Feliz día de la mujer Marita.

gavi dijo...

El cane o la vara me parecen abominables pero la foto es buenísima :D