domingo, 28 de mayo de 2006

La vida imita al arte


Autor: Vitabar


Creo que fue Oscar Wilde quien acuñó la frase del título. Su presencia aquí pretende ilustrar la conclusión a la que he provisoriamente arribado a partir de un debate que tuvo lugar en el grupo “nalgadas y azotes” y al que ya se han referido otros artículos en este blog (“De represores e ironías”, Mayte Riemens, publicado el 17 de mayo).

En ese debate yo me preguntaba por qué la figura del “represor moral” era tan común, por no decir única, en las fantasías o escenarios argumentales con los que el spanking muy comúnmente se reviste, sobre todo cuando tiene lugar en el mundo virtual.

Tanto los tablones de mensajes como otros foros spankos están repletos de provocaciones spankies y de amenazas spankers, hechas básicamente todas ellas en el entendido de que lo genuinamente castigable es un comportamiento moralmente inadecuado del/la spankee (groserías, faltas de respeto a alguna presunta autoridad, comportamiento sexualmente explícito, etc.), entendiendo lo moralmente adecuado en la versión más reaccionaria que se pueda imaginar.



Sin embargo, los spankos reales son personas que practican una sexualidad diferente y que por eso mismo son (de hecho) víctimas de represión. Esa es la razón por la que nadie anda por ahí diciendo que le gusta el spanking y seguramente todos nosotros tenemos amigos de toda la vida a quienes no les ocultamos nada,... excepto este gusto tan peculiar. No deja de llamarme la atención que un grupo de personas que sufren represión moral y sexual jueguen con tanta pasión a ejercerla.

Se ha dicho que detrás de esto lo que hay son ironías. ¿Qué sería lo que se ironiza? Según esta versión se ironizan los castigos que ocurren en la vida real y tienen por fundamento una represión moral explícita o implícita. Por esta vía se estaría exorcizando la represión moral de la que somos víctimas, al tomársela en broma, erotizarla y convertirla en lo contrario de lo que debiera ser.

Sin embargo, los castigos presuntamente ironizados en rigor no ocurren en la vida real. Este tema también ha sido ya tratado en el blog en el artículo “¿Es el spanking una práctica en vías de extinción?”, publicado por Fer en el mes de marzo.

Los niños ya no son azotados en las escuelas (en mi país –Uruguay- esa práctica está prohibida por la Ley desde hace más de cien años) y las niñas quizá nunca lo hayan sido; los azotes a los niños también han desaparecido de los entornos domésticos, y las esposas dudo que hayan sido azotadas jamás de la forma en que las fantasías spankas lo muestran (la violencia doméstica sigue existiendo, pero el spanking no toma sus argumentos de ahí, por suerte). Creo que la mayoría de los spankos de hoy nunca fueron azotados de niños, ni presenciaron azotainas en su niñez, ni vivieron en ambientes donde éstas fueran frecuentes.

Los argumentos del spanking no vienen de la ironización de la vida real, vienen de los relatos, historias fotográficas y videos que consumimos, que es el único lugar donde esas cosas ocurren. Estos productos artísticos (admitamos que a muchos el adjetivo de “artísticos” les queda un tanto holgado), no imitan la vida. Más bien se imitan unos a otros, repitiendo argumentos y escenarios que terminan quedando codificados y “listos para usar” por quien quiera jugar un spanking “argumentado” sin tener que pensar mucho.

Este proceso de imitarse unos a otros no es actual, aunque internet lo haya multiplicado hasta el infinito, ya que los roles y escenarios se repiten con regularidad desde hace décadas en la literatura de spanking y, quizá, se puedan rastrear hasta las novelitas semiclandestinas de la Inglaterra victoriana o tal vez antes, un momento donde aún podían ser considerados un espejo irónico de la vida real. Hoy ya no lo son, y sólo se alimentan de sí mismos.

Ha habido, sin embargo, algunos autores de literatura más o menos spanko –no muchos pero quizá los mejores- que escapan de las argumentaciones codificadas. Pero la “vida”, los spankos reales y verdaderos (nosotros, como quién dice), parece preferir imitar siempre lo mismo.

Para tranquilidad de Fer, el spanking no correrá peligro de extinción, mientras cuente con una literatura (o cinematografía o lo que sea) que lo alimente, ya que –como decía Wilde- es el arte quien alimenta a la vida, y no al revés. Ahora, si de alimentar se trata, ¿por qué la misma sopa todos los días?


(vitabar@yahoo.com)

6 comentarios:

gavi dijo...

Hola Vitabar!... bienvenidísimo al Blog : ) ... Yo fui de las discutientes de este tema en el grupo“nalgadas y azotes”... así que me da un poco de pereza repetirme! :p jaaa... sin embargo no quiero dejar de mencionar sobre las fotos que ilustran el comentario... me encantan!!... esto no me da pereza repetirlo... me fascinan la fotos vintage!!... pero como estas... de principio del s.XX
Felicidades por tu exposición Vitabar.

La Bruja dijo...

¡Esa primera foto de tu artículo es una delicia, Vitabar! Creo que ya hemos dicho mucho sobre el tema y entiendo tu punto, aunque creo que muchos de los spankos de hoy si sufrimos azotes en casa en nuestra infancia, o al menos supimos de que otros niños los sufrían. Sin embargo, creo que eso poco cambia nuestra afición adulta y ésta se nutrió de lo que tú dices: literatura, cine, etc.

Fer dijo...

Muy buen artículo Vitabar. Tal vez, la mejor forma de expresar tus ideas después de un amistoso debate...

Mi opinón es que el spanking podría extinguirse, porque desaparecen algunas de sus prácticas que hoy permanecen como escenificación, sin embargo tal como tú bien dices, puedo estar tranquilo que esto no ocurrirá. Siempre seguirán habiendo relaciones asimétricas erotizadas de poder, tal vez revestidas con otras formas.

Eso sí, una de las cosas que más me gusta es revestirme de la ideología más ultraconservadora posible, para poder castigar a las spankees por sus "osadías", no sé le encuentro un gusto especial...

Esperemos que esta primera contribución al blog te anime a escribir más artículos en el futuro.

Gracias

juan dijo...

desde q yo se mi abuelo azotaba a mi madre y a mi abuela mi padre a mi madre y a mi hermana y yo la siguo haciendo a mi mujer y a mis dos hijas y espero q la tradiccion siga por q es una buena manera de educar

Ana K. Blanco dijo...

Bueno, ya casi han dicho todo. Coincido con Gavi y Mayte sobre las fotos: espectaculares!
En cuanto a porqué se usa siempre más o menos el mismo argumento en los relatos y videos, me parece que es porque el tema siempre es el mismo: la spankee que se porta mal, el spanker que la castiga,los azotes... y ya! Este tema siempre lo conversamos con un escritor amigo, él me comenta que a pesar de que le encanta escribir, se le agota el tema y no se le ocurre otra cosa más original. Sinceramente, a mí tampoco...

Otra cosa que quería comentar es que a mí me divierte mucho cuando el spanker se pone en tono "Tío Fer", de inquisidor y moralista. Y también me gusta cuando el castigo viene por un supuesto mal comportamiento de mi parte porque eso me da derecho al pataleo y la rabieta!

Don Vitabar... excelente artículo. Por favor, siga escribiendo!

Ana K.

Tane dijo...

Nota para Juan: Verás Juan, en este blog, los azotes son para disfrute erótico de las dos partes, el que da y el que recibe. Puede que en alguna ocasión, hablemos de educar, etc., pero se trata de un juego, no creemos en la educación por la vía de los golpes. Como pone arriba del todo, en nuestro encabezamiento, estamos en contra de todo tipo de maltrato.
i tu abuelo azotaba a abuela e hijas, tu padre a mujer e hijas y tú haces lo mismo, me temo que nunca acabaremos con los malos tratos, repetimos patrones aprendidos, qué pena.

Un saludo