sábado, 8 de abril de 2006

Clip musical de azotes



Autor: Fer

El mundo spanko, si bien carece de un himno oficial, tiene un clip musical que le está dedicado. La pieza musical en cuestión, lanzada el año 2004, se llama "Hear my Name y su autor es Armand van Helden.

Armand es un artista, bostoniano de nacimiento aunque recriado en bases aéreas estadounidenses a las cuales fue destinado su padre en Italia y Turquía.

Su fuerte principal es la música house cuya iniciación y primeras experiencias fueron las pistas de baile, en las que trabajó como DJ y siempre su música ha sido muy rítmica y poco complicada.



Si la cara es el espejo del alma, el amigo Armand tiene un alma de spanker de las legítimas. ¿O no?



Recomiendo el simpático clip musical, te va a gustar.

viernes, 7 de abril de 2006

Bondage

Autor: Fer

Me gusta que la spankee sea sumisa en algún momento del proceso, tal vez en más de uno. Esto resulta contradictorio con mi gusto por la rebeldía de la spankee.

Voy a tratar de explicarme. Me gusta discutir, luchar, tener que imponerme... pero me gusta que en un momento dado la spankee ceda y se someta al castigo, más o menos justo, que le estoy aplicando.

Tengo la fantasía de inmovilizar completamente a la spankee, por eso he pensado en el bondage. Bondage es lo que me viene a la mente, esta bonita y redonda palabra inglesa, que quiere decir escalvitud y proviene de bond que es vínculo o lazo. Sin embargo, en estos casos, siempre es importante ser consciente de las propias limitaciones; no soy un marinero, es más, me podría llegar a marear en el estanque de El Retiro de Madrid. Por otra parte voy a confesar que, pese a que soy ya algo talludito, no sé atarme bien los nudos de los cordones de mis zapatos. Por lo tanto el mundo del nudo y la atadura se me da pésimo. A duras penas me ato el albornoz al salir de la ducha.



Ante ese panorama pienso que no es prudente que ate a la spankee para que ésta pueda recibir su merecido inmovilizada y así cumplir con una fantasía del spanker que suscribe.

¿Soluciones? Bueno, no soy muy optimista, pero dicen que siempre existen salidas o apaños. Se me ocurre adquirir en una tienda especializada unas sujeciones que no requieran anudar. O contar con la ayuda de otro u otra spanker, más hábil en el arta de atar, para tener por fin una sesión de spanking que incluya la inmovilización de la spankee.

jueves, 6 de abril de 2006

Blogeando: hoy "The Collar Purple"


Autor: Fer

Un excelente blog de spanking con un año y medio de existencia, que, pese al título y la oscuridad gráfica más cercana a la estética bdsm, está lleno de divertidas imágenes de spanking en el mundo de los comics, monitos o caricaturas.

El subtítulo del blog adelanta un poco el contenido “Spanking Art and Commentary by The Boss and Invidia”, creo que vale la pena ver el enlace de los dibujos de Invidia.

Además cuenta con enlaces actualizados a los mejores blogs de lengua inglesa, que ya tienen un alto nivel de especialización. Por ejemplo hay alguno dedicado al spanking vintage.

Mi única objeción a los blogs en inglés es que son incapaces de correspondernos en el intercambio de enlaces. A veces los anglosajones se imaginan solos en el mundo de Internet...

Recomiendo una vistia a The Collar Purple

sábado, 1 de abril de 2006

Cilicios y disciplinas:


Autor: Juan

Me anima a escribir estas líneas el excelente artículo “Azotes, cilicios y religión católica” publicado hace poco en el blog. Además de lo interesante del tema, me ha traído unos recuerdos ya antiguos y muy queridos.

Aunque poca gente lo sabe, es muy cierto que el Opus Dei distribuye entre sus miembros cilicios y disciplinas para incorporar la mortificación de la carne a la práctica religiosa. Yo tuve constancia de ello gracias a una amiga que había pertenecido a La Obra. Bueno, mucho más que una amiga: fue mi primera novia, mi primer amor, y la persona con quien me inicié en el fascinante mundo de los azotes eróticos.

Mi amiga había sido miembro del Opus Dei en su adolescencia, durante un par de años. Cuando se dio cuenta de que ni las ideas ni los planteamientos éticos de La Obra coincidían con los suyos decidió dejarla. Lo consiguió tras no pocos esfuerzos, pues es bien sabido que los miembros del Opus son muy persistentes a la hora de tratar de convencer a quienes pretenden dejar la obra de lo inconveniente de su decisión.

En una ocasión me mostró el cilicio y las disciplinas que le habían entregado para autocastigarse. Para entonces ya nos habíamos iniciado en los juegos de azotes como parte de nuestra vida sexual, así que enseguida pudimos encontrar un uso mucho más lúdico para esos instrumentos. El cilicio era idéntico al de la fotografía que ilustra el artículo de Fer. Lo utilizamos alguna vez en la intimidad, pero nos resulto más morboso y excitante hacerlo en público. Íbamos a cenar a algún restaurante. Ella vestía minifalda, y llevaba el cilicio en el bolso. En algún momento de la cena le ordenaba ir al baño a ponérselo. Así lo hacía, procurando ajustarlo bien alto en su muslo para que no asomase bajo la falda al sentarse de nuevo. Durante el resto de la cena su incomodidad era evidente, y cambiaba de posición con frecuencia tratando de buscar la postura más confortable, que nunca acababa de encontrar. Sus continuos movimientos y el morbo de pensar que algún camarero o comensal próximo podría darse cuenta de la situación nos llenaba de excitación a los dos. Después de cenar caminábamos un poco, ella con cierta dificultad. Entrábamos en un sitio de copas, y al poco tiempo ella debía dirigirse de nuevo al baño para quitarse el cilicio, que a esas alturas ya comenzaba a ser bastante doloroso. Al final de la noche, ya en la intimidad, me enseñaba con orgullo las marcas en su pierna, entre las que siempre había algún pequeño punto con sangre.

Sin embargo recuerdo con mucho más placer el uso de las disciplinas. Eran éstas un instrumento muy bonito, hecho de unas diez o doce cuerdas ásperas y finas, de unos treinta centímetros, con nudos a pequeños intervalos. Las cuerdas se reunían en un bucle en el que se introducía la mano. La primera vez que la azoté con ellas fue en su casa. Se sentó sobre una silla estrecha, de cara al respaldo. Se desnudó de cintura para arriba, ofreciendo así su espalda y sus hombros al látigo. Empecé a azotarla muy suavemente. Todavía al principio de nuestra relación, tenía yo muy poca experiencia con el uso de instrumentos de castigo, y temía lastimarla. Sin embargo, al ver que aguantaba muy bien fui aumentando poco a poco la intensidad. Finalmente su cuerpo, magnífico bajo el castigo, se tensó, sus manos se crisparon sobre el respaldo de la silla, y empezó a emitir gemidos con cada golpe. Decidí entonces detenerme y admirar el resultado de mi obra. Su aspecto era terrible y maravilloso a la vez. Toda su espalda, desde los hombros a la cintura, y también sus costados, tenían un color rojo intenso, casi púrpura. Las cuerdas habían dejado una red de trazos entrecruzados, y la piel estaba visiblemente levantada en los lugares donde habían impactado los nudos. Parecía que hubiese recibido una paliza brutal. Pero más sorprendente aún, después de dos o tres horas todo había desaparecido, no quedaba en su cuerpo el más mínimo rastro que indicase que había sido azotada.

En otra ocasión la até en la cama boca arriba, con los brazos y las piernas abiertos y extendidos, completamente desnuda. Mi intención era azotarla en el estómago, vientre y parte interior de los muslos. Al ser un instrumento blando y flexible, las disciplinas permiten castigar esas regiones sin peligro para la integridad física. Para entonces ya sabía que ella tenía mucho aguante, y que le gustaban las azotainas intensas, así que tenía previsto darle algunos latigazos realmente fuertes. Empecé con golpes moderados, para darle tiempo a calentarse poco a poco. Cuando creí llegado el momento le lancé el primer trallazo serio. El resultado fue devastador. Todo su cuerpo se tensó violentamente, como en un espasmo, y profirió un grito desgarrador. Obviamente me asusté, dejé el látigo y acudí junto a ella a abrazarla, acariciarla largamente y enjugar las lágrimas de sus ojos. Una vez se hubo tranquilizado, y después de asegurarme de que estaba bien y de que deseaba seguir con el castigo, reanudé la azotaina interrumpida. Por supuesto, midiendo mucho la intensidad de los golpes. Nunca más me atreví a darle un golpe fuerte con aquel látigo.

En definitiva, las disciplinas que proporciona el Opus Dei a sus miembros son un instrumento magnífico para los azotes eróticos, de los mejores que he tenido ocasión de usar. Empleadas con moderación la intensidad del dolor es muy tolerable, y el efecto que dejan sobre la piel es espectacular. Con la ventaja adicional de que dicho efecto desaparece al poco tiempo. Por el contrario, para quienes gusten del juego más intenso, utilizadas con fuerza pueden hacer gritar y retorcerse al masoquista más curtido.

Así pues, en cuanto tenga ocasión de ir a Granada, una de mis primeras visitas será al convento de San Antón, donde preguntaré a las hermanas Clarisas si además del cilicio pueden proporcionarme unas buenas disciplinas, que ando muy necesitado de expiar culpas. Culpas ajenas, sobre todo, porque mi mayor placer será ayudar a expiar las suyas a alguna señora o señorita que así lo necesite. Pero esto último no se lo diré a la buena monjita.

domingo, 26 de marzo de 2006

Cultura mamaria


Autor: Fer

Los senos constituyen una especie de tabú para los spankos. O peor aún, el pecho femenino es ignorado entre los spankos. Nunca se habla de ellos, no aparecen, salvo en raras ocasiones, en ilustraciones y relatos, no son objeto de comentario alguno.

Los rituales del spanking más al uso eluden sistemáticamente los pechos, basta pensar en protoritual spanko del OTK con levantamiento de faldita y descenso de bragas y, en todo caso, para una azotaina más rigurosa o para una permanencia en el rincón, la spankee permanece desnuda de la cintura para abajo.

¿Esta negación mamaria será porque el desarrollo de ese par de glándulas es uno de los primeros indicios que la niña se está transformando en mujer y los spankos estamos un poco atados al mundo infantil?

Teorías y especulaciones se pueden construir muchas... yo recuerdo a algún antropólogo en alguna obra de difusión, más o menos científica, que exponía que el actual homo sapiens alguna vez fue cuadrúpedo. Debido a esa condición para que el macho copulase con la hembra y se perpetuase la especia, la naturaleza le facilitó las cosas al tener los genitales femeninos a la altura de sus ojos nariz y boca. Esto le permitió centrar su atención en la zona glútea de la hembra que ejercía sobre nuestro ancestro una irresistible atracción. Al evolucionar a lo largo de una serie de miles de siglos hacia la bipedestación, es decir a la incómoda costumbre – tan nefasta por otra parte para las lumbares – de caminar sobre sus patas traseras, el precursor de nuestros antepasados del Cromañón, tenía el peligro de perder el interés por la hembra ya que sus genitales quedaron perfectamente ocultos entre sus piernas y la naturaleza que es sabia desarrolló las mamas, más allá de su función puramente nutricia, conformándolas con su actual y agradable forma redondeada para recordarle al macho unos glúteos. Entonces ¡si esta teoría es cierta, mira por donde, las tetas son como un anuncio del culo!

Los norteamericanos son muy amigos de los pechos femeninos, más que los europeos, ahí está toda la tradición de la revista Playboy y toda una cultura mamaria. El Wonderbra donde ha batido récord de ventas es en EEUU.

La diferencia entre una playa europea y una brasileña o norteamericana es que en la primera se hace topless y en las de América no.

Sin embargo en los años ochenta en Europa ha habido un boom de la cultura mamaria, si no que le pregunten a los cirujanos plásticos cómo se han comprado esos Porsches tan bonitos y caros. Ha sido a base de implantación de prótesis mamarias. Sin recurrir a Freud, es obvio que como mamíferos por la asociación entre pecho y alimento, los senos algo nos tienen que decir a todos, incluso a los spankos.
En la cultura bdsm se atan los pechos, hay técnicas de clavarles agujas y fustigarlos. Al menos se les hace caso, entre los spankos no existen.

Pues yo, sin dejar de ser un spanker de pro, me confieso un aficionado a los pechos femeninos sobre los cuales no tengo especiales preferencias en cuanto a tamaño o aspecto, sino más bien me excitan como una parte muy especial de sus dueñas, después de dar unos buenos azotes me gusta verlos, tocarlos, acariciarlos, pellizcarlos ligeramente, comermelos y percibir como su propietaria sube de temperatura.

Autoservicio


Autor: Fer

Una de las prácticas más misteriosas del spanking para mí es el autoazotamiento o autoflagelamiento. Parece que es algo que forma parte del mundo secreto de las y los spankees. Lo conocemos porque a veces nos lo cuentan como al pasar o hay algún dibujo o foto alusiva.

Cuando una práctica erótica es oculta cobra mucho más morbo y misterio, esta es una de ellas. Al no conocer directamente esta práctica solitaria, todo queda librado a la imaginación.

Yo me figuro a una muy jovencísima spankee desbordada por las imágenes de azotes eróticos que pueblan su mente, tal vez inspirada en algún profesor o alguna figura de autoridad de su entorno, que en la soledad de su habitación bien cerrada con llave, desnuda sus nalgas y con un cinturón o un cepillo se administra unos cuantos azotes como parte de un delicioso ritual autoerótico ¿Ocurrirán así las cosas o mi imaginación tiende a hacerlas más bonitas y más eróticas?

En algunos casos, para algunas personas esta fase juvenil de la vida spankee ha persistido y continúa la costumbre de autoazotarse, incluso cuando hay alguien con quien completar el juego, creo recordar un chico que frecuentaba los tablones de spanking que siempre hablaba de estos placeres solitarios, pero que nadie le seguía el hilo.

Los spankers, que yo sepa, no hacemos nada similar. No me imagino fustigando un cojín.

Me gustaría saber más acerca de esta curiosa práctica.

domingo, 19 de marzo de 2006

De la vista nace el amor

Compilador: Fer

Hace algunos días se desató una interesantísima discusión en el tablón Nalgadas y Azotes http://es.groups.yahoo.com/group/nalgadas_y_azotes/ sobre el poder de lo visto y no visto en el arte de los azotes eróticos. Esta discusión, de la cual aportamos algunas de los ricos comentarios realizados, estoy seguro que me dejo alguno en el tintero, surgió en paralelo con el artículo de este blog ¿Enseñar o insinuar? http://azotesynalgadas.blogspot.com/2006/03/ensear-o-insinuar.html que versaba sobre el mismo tema.

Como si esto fuera poco hay dos artículos más que abundan sobre un tema que, está muy claro, es recurrente, el erotismo visual. Uno de ellos es Excitación visible
http://azotesynalgadas.blogspot.com/2006/03/excitacin-visible.html y el otro ¿Pubis silvestres, arregladitos o rasurados? http://azotesynalgadas.blogspot.com/2006/03/pubis-silvestres-arregladitos-o.html

De lo que no hay duda es que los humanos unos animales que, aunque Bush y sus seguidores de la Teoría del Diseño Inteligente lo nieguen, venimos del mono y por lo tanto tenemos una vista estereoscópica muy desarrollada como para movernos colgados de las ramas distinguiendo la fruta más madura a la perfección. Además nuestra cultura ha primado el sentido de la vista por encima de todos los demás. Es muy curioso oír hablar a un ciego congénito y escuchar, iba a decir “ver”, la cantidad de metáforas relacionadas con la vista que puede llegar a emplear y eso sin haber visto nunca nada.

El post y las fotos que aportó gavi fueron los que desataron la amena sucesión de ricos comentarios y opiniones:


"Qué prefieren?... que en las fotos se vea el coñito de la spankee?... o que no se vea... y por qué?

Yo contestaré primero porque soy una grosera!

Yo prefiero que no se vea... porque bue... soy mujer y el sexo de una coleguilla me atrae tanto como un bledo... sin embargo las nalgas... hay muchas que me encanta ver!... de hecho algunas son el elemento cachondo de algunas fotos y de algunos dibujos... para mis ojitos heteros.

Alguien más que opine?

besitos
gavi

"Como hombre, opinaré.
Cada cosa tiene su encanto: me gusta que se vea el...
(No lo digo por no ser tan grosero como Gavi), por razones obvias pues es una zona muy rica y excitante, pero me gusta la foto en la que no se muestra porque supone el anticipo de que, en un momento u otro, se puede apartar lo que estorba y, entonces, ofrece todo su encanto para un libidinoso que, sin dudar, se aprovechará de tal situación.
Jano.

"Pues yo opino, mi querida Gaviotilla, que tampoco me gusta que se vea. Pero como sé que hay a más de un spanker que no le gustan las tangas sino las nalguitas totalmente cubiertas, pues... me gusta todo el proceso, todo el rito donde primero pueden meter la braga entre los "cachetes" de la spankee y luego bajar la braga hasta la altura de debajo de las nalgas, donde el culete queda expuesto pero el coñito no!!

"Ahora... admito que una vez que estamos muy avanzados y él decide bajarme totalmente las bragas, puessssssssss... siento mucha vergüenza pero también mucho morbo, sobre todo si después de unas nalgadas y comprobando la temperatura de las nalgas... se le escapa algún dedillo travieso por allí... y... mmmmmmmmmmmm!! MEJOR NO SIGOOOOOOOO!!

También a mi el ver algunos culitos cachondos me gusta mucho, y siempre recuerdo un video que había enviado Mauricio donde la spankee cuando se refregaba su colita, se apretaba las nalgas y al hacerlo dejaba entrever su coño. Admito que eso tenía también su morbo, aunque es una parte de la anatomía femenina que no me llama la atención en lo más mínimo.

Besitos para ti y para todos!!

Ana Karen


"Aunque tengo unos mil y pico mensajes sin leer, ya voy acercándome poco a poco al ordenador otra vez, y doy mi opinión, sobre la cuestión:

A mi cuando se ve el sexo de la spankee, pues....¡Me da hambre! Y creo que lo explico con la foto que adjunto que por cierto, no recuerdo de dónde la saqué. Eso sí hambre " lobuna "...

Un abrazo a todos/as y ya prontito vuelvo.....
Granuja


"Hola Gaviota, aquí va mi respuesta pensando en que
hablas del momento específico de las nalgadas, y no
de uno de intimidad que pueda ir más allá, ¿vale?

Para mí en ese sentido, es excitante cuando la vulva
de la mujer apenas se percibe. Diría que mi emoción
al respecto se distribuye en forma de campana, hay
poca cuando no se ve, mucha cuando por la visión
parcial y momentánea sé anuncia su presencia apenas,
y poca de nuevo cuando es completamente expuesta.

Eleu, (en plan estadístico.)

"Pues por alguna razón esa parte femenina no tiene
atractivo visual para mí, no es que me moleste verla,
pero no es lo que yo busco verle a una dama. Con ver
sus nalguitas desnudas me basta y sobra para yo ser
feliz, misterios que tiene la vida.
Neftalí

"Bueno, . . . a mí no me gusta que se vea . . . pero me gusta que se
entrevea . . . es decir que se vea . . . pero que no se vea . . .
¿queda claro?
Seniba

"Curiosamente, gracias a la riqueza de medios de comunicación spankos que vamos teniendo en Internet, esta cuestión sobre lo que está cubierto o tapado ha aparecido en paralelo, en la misma fecha, en el tablón y en el blog http://azotesynalgadas.blogspot.com/2006/03/ensear-o-insinuar.html

El artículo que aparece en el tablón "¿Enseñar o insinuar?" recibe unos cuantos comentarios de los cuales uno de ellos, anónimo, es muy interesante y dice "Pues yo creo que todo tiene su momento, el de insinuar y el de ENSEÑAR... "

Una cosa son las fotos sobre las que parece darse un consenso, más o menos generalizado, acerca de la superioridad de las fotos en las que se insinúa más que se muestra.

Sin embargo en una sesión de spanking real, muchas veces lo que ocurre es que el descubrimiento es gradual. Incluso algunas parejas (spanker hombre y spankee mujer) prefieren iniciar el castigo por encima de la ropa, luego por encima de las braguitas, para posteriormente bajarlas solo un poco... y continuar con ellas a medio muslo en posición OTK. En esta posición, pese al privilegiado punto de vista del spanker, no necesariamente hay una visión directa de ano y vulva de la spankee. Pero muchas veces el castigo tiene una segunda etapa en la que el spanker tiende a la spankee sobre la cama, algunas veces dispone un almohadón bajo su cadera o la hace extender su torso sobre una mesa y separar sus piernas para proceder a una azotaina a mano o instrumental. Ya en esta segunda etapa, especialmente si se obliga a la spankee a separar sus piernas, la visión es mayestática. Por no hablar de la posición bautizada por gavi como "del pañal" en la cual la spankee yace en decúbito dorsal y se levantan ambas piernas para proceder a castigarla en sus nalgas.

Yo entiendo que ambas partes van jugando de tal manera que la visión de, como dice una amiga mía que dicen las chicas cursis, "sus tesoritos" se va produciendo de forma gradual, a medida que crece la excitación. De esta forma cuando la azotaina está muy avanzada el spanker busca con su mirada contemplar esas tierras de conquista en donde se promete dichosos momentos que, si además de buen azotador es buen amante, harán las delicias de la sufrida spankee...
Fer

"Hola , A mi me encanta ver esa cosita que se va humedeciendo cada vez mas y a medida que incremento las nalgadas mas se moja y mas y mas , que bárbaro es algo que me encanta.
Gomafina

"Pues yo te empino... digo, YO OPINO

A mí siempre me ha gustado la parte tierna del spanking: subidita de falda (mejor si es de tablones), bajadita de calzón (si es blanco y de algodón, es mejor), pompas al aire y chica con actitud de niña apenada. La vista del órgano genital, si bien me gustó en la foto, no es indispensable para mí... además, dependería de la situación y de la spankee de que se tratara.

Un abrazo especial
Hans

"¡Yooo! Yo opino. A mí tampoco me gusta que se vea el sexo, creo que le quita mucho a lo que debe ser el asunto central, y que son las NALGAdas. Aparte, aunque sé que es un contrasentido, no me gusta que la parte erótica del spanking sea explícito. Me gustan escenas que reflejan castigos reales, no el cachondeo que es. Bueno... me voy al psiquiatra
Mayte

"Hola Gavi y a todos ...
A mi me gusta de las dos formas, primero con y luego sin braguitas.. Me gusta mucho ver el sexo de la spankee... pero prefiero que se le vea el anito jejejjeej y todo jejejejjej soy muy morboso y queeeeeeeeee ... Bonitas las dos fotos Gavi...
Mauricio


"A mí me gusta que se vea de una forma "natural" . Lógicamente, por
la postura adoptada por la spankee, unas veces por los movimientos o
baile de las nalgas, otras por el aspeo de las piernas a modo de
alivio de las palmadas y otras por la forma del culito (ya que todos
los traseros no son iguales de forma y a unas chicas se les ve más
que a otras), se vea esa zona de una forma, llamémosle "accidental "
como "no buscada".Por ejemplo me encanta que la postura adoptada al
principio , más pudorosa con las piernas más juntas, al final y
debido al ardor del culete, la spankee olvida ese pudor y solo
trata de aliviar el picor, con lo que se separan algo las piernas y
nalgas y se observan esos recónditos y maravillosos lugares privados.
Especialmente me parece gracioso y tierno ver las dos nalgas
coloradotas y asomando entra ellas el anito y el coñito y si además
este está rasuradito o depilado ¡woowww que lindo!.No se si me
expliqué, resumiendo, que sí, que me gusta mucho verlo , pero que se
vean como algo natural y consecuencia de la azotaina, como fingiendo
que no se le da importancia .Por ejemplo al dar la cremita tras la
azotaina (¡cuanta bondad la del spanker!) que se deslice un dedo
entre la rajita, y yo con cara de spanker que no se inmuta y la
spankee en cambio se ruboriza aún más ( o lo finge con dando
aspaviento ¡ups! ).Bueno pues eso , que me gusta de todas
formas ,las dos fotos preciosas.Mmmm esto mm no se ahora que lo
pienso me gusta que por ejemplo en esa situación en el que ...vale
vale ya me callo je je je
Pit

Azotes, cilicios y religión católica


Autor: Fer

Pese al indudable prestigio británico en materia de azotes - solo hay que recordar que la palabra que usamos para los azotes es un vocablo inglés - no hay que negarle a la Iglesia Católica Apostólica Romana una gran tradición en materia de azotes y otras formas de mortificación de la carne.

Reseñar todo lo que ha ocurrido en más de dos mil años respecto a la Iglesia Católica y los azotes sería una labor de historiador del spanking, que, en primer lugar no me siento capacitado para llevarla a cabo y en segundo lugar esa historia ya está escrita por múltiples autores; sería muy pesado el remontarme a los primeros tiempos de la Iglesia primitiva, recorriendo todo el medioevo, las órdenes flagelantes, los escritos de los Santos sobre las bondades de la aplicación de disciplinas y muchos de los descubrimientos llevados a cabo en conventos y monasterios abandonados, sin olvidar las actas del Santo Oficio (Inquisición) tanto como azotadores oficiales en un momento de la Historia como perseguidores de los que flagelaban en exceso, más adelante.

Hoy el tema de los azotes ha saltado a la palestra debido a la polvareda levantada por el best-seller El Código da Vinci de Dan Brown, que pronto se estrenará como película de Hollywood. En ese libro, que desde un punto de vista literario e históricos, es considerado por los expertos como mediocre, aparece un personaje del Opus Dei – para entendernos – son “los chicos malos” de la película, que se autoadministra unas importantes dosis de azotes. Los del Opus Dei, una poderosa organización católica nacida en la época de la dictadura de Franco en España, están furiosos con Dan Brown y con los productores de la película.

Yo había curioseado hace muchos años en la página web del Opus Dei, o La Obra, como prefieren llamarle sus miembros, sobre el tema de la mortificación de la carne y lo que allí aparecía es un reconocimiento que ante la tentación de la carne se tenía que proceder a aplicarse un autofustigamiento con unas pequeñas disciplinas y colocarse un cilicio. Curiosamente después de la aparición del libro de Dan Brown y sus múltiples reediciones en todos los idiomas, este apartado desapareció de las páginas oficiales del Opus.

Actualmente en esas páginas la referencia que existe es la siguiente:

http://spanish.opusdei.org/art.php?w=16&p=10383


"Al fin y al cabo, se puede hacer por el alma el mismo esfuerzo que se hace por tener un buen físico. Es malo, cuando se machaca en exceso.

"Con todo, algunos santos destacados, como san Francisco de Asís, santa Teresa de Jesús, san Ignacio de Loyola, santo Tomás Moro, san Francisco de Sales, el cura de Ars o santa Teresa de Lisieux, utilizaban cilicios o disciplinas para generarse alguna molestia, sin lesionar su salud. La Iglesia ha aprobado estas prácticas y muchas instituciones las siguen actualmente. La descripción que Dan Brown hace de ellas en su libro es una disparatada exageración.

"La “santidad en la vida ordinaria” que predica el Opus Dei, hace que los sacrificios propios de la vida ordinaria sean más importantes: sonreír cuando se está cansado, acompañar a una persona en un trayecto, no retrasar un trabajo aunque aparezca la desgana..."


No tengo personalmente nada en contra del Opus Dei y mucho menos contra el sentimiento religioso (al cual respeto) y la compatibiliazación de la sexualidad con las cuestiones de consciencia, es más, en el caso del Opus siento una gran simpatía por la laboriosidad de sus miembros y el compañerismo interno del que gozan; sin embargo, obviamente no solo no comparto su ética sexual sino que deploro el estilo, muy católico por otra parte, de querer imponer su propia ética al prójimo. Lo interesante que se desprende de su página web es que no niegan estas prácticas sino que dicen que Brown "exajera"...

Es más, hay un juego muy morboso en toda la iconografía y tradición católica con el dolor, el gozo, la represión sexual, la culpa y la confesión. Recuerdo muy bien un pasaje de una novela, creo que el título era “Parejas” de un escritor americano llamado John Updike en donde describe la situación de unos matrimonios de las afueras de una ciudad en los Estados Unidos de mitad de la década de 1960 que practican el intercambio de parejas y aparece un personaje que se acostaba con un gran número de mujeres, el narrador lo describía algo así como: este hombre (no recuerdo el nombre del personaje, lo siento) de origen irlandés, extrae gran parte de su portentosa potencia sexual de la represión sexual católica acumulada en múltiples generaciones.

Sin duda alguna en más allá de los daños irreparables que a lo largo de 2000 años ha perpetrado la represión sexual católica sobre la libertad de las personas, de lo que no me cabe la menor duda es que en el mundo católico se puede encontrar muchos alicientes imaginativos.

viernes, 17 de marzo de 2006

Las razones del spanking


Autor: Paddledom Magistral

He pensado alguna vez acerca de la variedad maravillosa de azotes y los resultados variados que se pueden lograr con ellos. Mezclándolos con el cuidado cariñoso y las circunstancias apropiadas, pueden ser una mejora psicológica poderosa en muchas áreas diferentes. Por ejemplo:

1) En el Juego. ¡El juego de los azotes es divertido! Pueden causar risa, incluso risa tonta. Si se hace suavemente y no con mucho dolor... sino apenas un estímulo, mezclándolos con caricias, cosquillas y roces son una diversión muy sencilla. Profundizan una relación y normalmente son el preludio al sexo y a la intimidad.

2) Eróticos. Los azotes eróticos se utilizan para aumentar en la sumisa la respuesta sexual y puede de hecho llegar a ser bastante severos y genuinamente dolorosos. ¡El dolor puede aumentar la respuesta sexual en una sumisa experimentada y llevar el orgasmo del Amo a alturas increíbles! Este dolor se puede interpretar como el placer más exquisito, y los gemidos y la respuesta sexual profunda son normales. Generalmente para parejas... bastante experimentadas los azotes pueden ser una especia que aumento el sabor sexual. Es normalmente una respuesta aprendida, la de gozar con el dolor.

3) La corrección de la Conducta. Exactamente como los azotes que te dieron cuando eras niño. La conducta ha sido inaceptable y los azotes se dan como un recordatorio de que esta conducta no se tolerará. Puede que la sumisa no se hubiera dado cuenta de que esta conducta no era aceptable, y puede que no se sienta culpable por ello. Los azotes son un medio de corrección y control de la conducta. Expresan la desaprobación del Amo.

4) El Castigo. Semejante a lo expresado anteriormente, con la excepción de que algo genuinamente perjudicial se ha producido. El castigo es desagradable y los azotes realmente pueden incluso causar heridas. El objetivo es permitir a la sumisa sentir que se ha impartido justicia para que el perdón sea posible. Son el final de una situación desagradable. Generalmente son seguidos por abrazos y besos y por el perdón verdadero. Se usa para “limpiar” la relación.

5) La Terapia de la Culpa. Situaciones a veces dolorosas del pasado han dejado un sentimiento de culpa y tristeza. La sumisa no tiene forma de tratar esas heridas emocionales y la culpa perturba su sensación de bienestar y felicidad. En este caso, la terapia de los azotes se puede aplicar, combinada con la discusión y los abrazos compasivos. Permiten que la sumisa "pague su deuda" y limpie su corazón. Requiere normalmente varias sesiones de trabajo, pero el resultado maravilloso es poner fin a esos sentimientos y aliviar la culpa.

6) La Relajación. Generalmente se hace en la cama con la sumisa relajada en el regazo. Los azotes son apacibles y se pueden combinar con el masaje profundo y los golpes suaves de los dedos que traen la relajación y la paz. Estos azotes aliviarán las tensiones y los músculos y se usan para dar bienestar y mimos. Es casi como un masaje. Se puede estar una hora azotando así y llevar a la sumisa al cielo con una apacible sonrisa en su cara. ¡Unos buenos azotes son mejor que un Valium!

7) Dar calor a la sumisa. Magníficos para un resfriado o para una noche fría. No hay nada semejante al resplandor de una sumisa que siente ese calor y después abrazarla bajo las sábanas para llenar también de calor su corazón y de hormigueos su trasero. Será una sumisa satisfecha, feliz y cálida.

8) Aliviar... Esto puede parecer una paradoja... ¿unos azotes para consolar? He visto momentos en que una sumisa ha hecho algo malo o ha tenido un día horrible y se sentía solitaria y mal interiormente. (La sumisa puede pedir ser azotada en estas circunstancias), en este caso unos azotes compasivos alivian la tensión emocional y hacen que el mundo parezca estar en su sitio de nuevo. La sumisa siente que el Amo se interesa por ella, que la ama y en eso halla el consuelo

Los instrumentos usados varían...hay tantos... la mano, paletas, látigos, correas, varas, fustas, etc.

Azotes felices a todos. :-)


Este artículo ha sido escrito por Paddledom Magistral, y traducido libremente por A. S. para un Rincón del Paraíso.
http://www.unrincondelparaiso.galeon.com/primera.htm

Spankee madura vs. spankee joven


Autor: Antoine_X

Cuando le envié mi primer artículo a Fer, me respondió y me comentó que le había gustado y que otro tema que quedaba en el aire era el de la mujer madura azotada por el spanker joven. No me especificó género del spanker, y aprovechándome de esta situación he decidido jugar con su idea, para cambiar el tema del artículo, para pasar de la relación spankee madura- spanker joven, por una que me atrae un poco mas, las diferentes posibilidades que representan las spankees maduras y las jóvenes.

Dado que algunas chicas menores de treinta años hicieron comentarios a mi anterior artículo, he comprobado que aunque pocas existen. Así que el tema de este artículo va a girar en torno a la elección entre jóvenes y maduras detallando dentro de mis limitaciones las cualidades que para mi cada una de éstas representa.

Para los spankers no muy experimentados como yo, el icono que representa la spankee madura es una sombra muy alargada. Azotar a una mujer que está en la treintena o cuarentena, es un placer difícil de definir; la sensación de tener sobre nuestras rodillas a una mujer hecha y derecha tiene muchas implicaciones satisfactorias para un spanker joven como yo, pues el inicial respeto derivado de la diferencia de edad se va transformado bajo el lento devenir de los azotes. Particularmente, me gusta la imagen de la mujer madura sobre las rodillas de un jovencito, entregándose y disfrutando como una niña del escozor de las nalgadas. Por unos momentos deja de ser esa mujer ocupada para entregarse a ese chico que la azota con la avidez de encontrarse con una mujer en su plenitud de formas y espíritu. Para muchas de estas mujeres la época de los roles quedo aparcada y se entregan ya a los azotes sin mas que la satisfacción y el placer que proporcionan estos en si mismos. También es la época de experimentar con nuevos instrumentos, posiciones y quizá afianzarse con un único compañero.

La juventud de una spankee es una baza que no se puede recuperar con el paso de los años. La ingenuidad y la tersura del divino tesoro arrebata tanto las pasiones de los más jóvenes como la de aquellos spankers que quieren recordar la tersura de la piel veinteañera, y quizás por qué no, revivir los episodios juveniles si se tuvieron, y si no fantasear con lo que podría haber dado de si esa época dorada. Pero no todo son virtudes en las jóvenes spankees, puesto que a parte de su sensual falta de experiencia, a veces no son capaces de dejarse llevar por el placer de las situaciones como una mujer madura sabe hacerlo. Creo que en esta edad todo castigo lleva consigo implícito el intento de evasión por parte de las chicas, así como cierto recato en la práctica del spanking, que con el paso de los años desaparecerá como si de humo se tratase.

No pretendo con estas líneas más que dar paso a los comentarios de la gente, y sobre todo las críticas a lo que he escrito, pues no son más que mis propios pensamientos, que supongo no coincidirán con los de mucha gente.

Al final solo una última reflexión, no importa la edad sino las ganas de disfrutar, y en eso cada uno marca su estilo, espacio y compañía.