Autor: Marita Correa
Instrucciones, esas órdenes directas y tajantes que
el/la spanker dicta antes, durante y después de la azotaina, que la/el spankee, asume con resignación o
rebeldía y que nos hacen admirar la portentosa e inagotable imaginación del
spanker.

No tiene precio ese manojo de nervios que siento en el
estómago mientras tumbada en las
rodillas de mi compañero de juegos, espero con ansiedad que termine de
regañarme para sentir ese primer azote impactando sobre mi trasero.
Elegir el implemento con el que voy a ser azotada también
hace que el juego sea mucho más sugestivo. Agradecer cada azote o contarlos,
sabiendo que equivocarse te traerá
consecuencias, despojarte de la ropa poco a poco, o
que sea él quien te la
arranque, interpretar un rol, arrodillarse en el rincón, sentarse en un duro
banquetillo después de ser azotada, terminar las tareas domésticas tan sólo con
un
delantal mientras el observa tu trabajo y tu culo colorado, todas esas
órdenes y unas cuantas más hacen que el juego se vuelva aún más apasionado, disfrutemos de los azotes y el deseo nos
desborde!!