Mis amigas y yo, hemos salido a cenar y después
a tomar una copita, bueno en realidad esta es la tercera ronda, y ya tenemos
ese puntito que nos dice que ha llegado la hora de hablar de hombres y de sexo.
Ana saca el tema sobre todo aquello que más nos “pone”, a
ella le van las emociones fuertes y ya nos ha hablado varias veces que hacerlo en
un sitio público donde la puedan pillar es lo más, y nos cuenta como se lo ha
montado con su novio en el probador de unos grandes almacenes, es muy expresiva
y nos hartamos de reír escuchando sus peripecias en el pequeño habitáculo de la
tienda de ropa, la conversación va subiendo de nivel y Mónica está deseando relatarnos, como cuando le hacía una felación a su pareja mientras este conducía,
fueron parados por un control de la guardia civil, esa experiencia les hizo
experimentar sensaciones desconocidas y terminaron la fiesta en casa con el
mejor polvo de sus vidas.
Seguidamente Andrea nos contaba que había ido con su chico a
un club de intercambios de parejas para curiosear, y mientras la escuchaba, me di cuenta
que la próxima era yo, y si todas estaban siendo sinceras ¿por qué no podía
serlo yo también? así que esa noche les confesaría que no puedo describir lo que
siento cuando mi marido me pone sobre sus rodillas y comienza a azotarme, y que
a veces me ordena esperar su llegada desnuda sobre la cama y unas almohadas
bajo mi tripa, sabiendo que ese día sentiré el cinturón sobre mis nalgas.
Puede que no lo entiendan, ¿pero para que está internet?,
les mostraré en el móvil los blogs que tratan sobre el tema y también algún vídeo, no me extrañaría que alguna se interesara por el spanking, después puedo hablarles sobre la disciplina doméstica… pensándolo bien, será mejor que eso lo deje
para otro día y hoy sólo me centre en los azotes eróticos.
Ellas son abiertas de mente y a cada una nos van
emociones diferentes , puede que vean un poco raros mis gustos sexuales pero ¿por
qué se supone que los de ellas son mejores o más normales que los míos? yo
jamás me lo montaría en un probador con mi pareja, ni siquiera podría disfrutar
pensando en que nos pillaran, ¿y si lo hicieran?, para mi seria bochornoso.
Claro que a Ana puede salirle su vena feminista y comience a dar la charla sobre el machismo o
como puedo aceptar someterme a la autoridad de un hombre y no estoy para rollos
de esos
¡Uy! ¿porque me miran?, Creo que es mi turno... ¿cómo era ese relato que leí, donde se enrollaban en la sala de
reuniones de la empresa?
Autor: Marita Correa
























