sábado, 5 de marzo de 2005

Compartiendo aficiones en la red


Una mayoría aplastante de spankers (azotadores/as) y spankees (azotados/as) descubren que no están solos cuando entran en Internet. Hay muchas personas que piensan (en el peor de los casos) que sufren de algún tipo de problema mental incomprensible, intratable y, por supuesto, inexplicable en voz alta, una parafilia no apta para todos los públicos. También hay muchos que piensan (en el mejor de los casos) que su sexualidad es variada y excitante, pero que, lamentablemente, incluye preferencias que no se pueden compartir con... “cualquiera”. Son muy pocos los que encuentran a alguien que comparta su “afición” de una forma natural, o sea, en la calle, en la interacción directa con otras personas, en la vida cotidiana. Pero todos ellos, un día, han entrado en Internet, han tecleado una palabra en un buscador, y han descubierto todo un mundo de personas afines. Y, en ese momento, la vida cambia, las amistades se amplían, las mordazas se caen, y todo parece más fácil y más accesible.


Comienza entonces el proceso, el momento de intimar. Se supera el momento del “corte” y se hacen registros de nuevos usuarios en grupos de spanking (azotainas), los cuales se frecuentan más y más a menudo; las páginas de fotos, vídeos y relatos se descubren; y cada vez se es más consciente de la multitud de seres que viven ahí fuera y disfrutan con lo mismo que uno. Se empiezan a caer muros que dificultan la expresión, se establecen primeros vínculos y se desvelan secretos largamente ocultos con la mayor naturalidad. A partir de este punto los resultados y opciones son amplios y variados; desde personas que sólo desean tener contacto escrito y compartir una afición, que tienen una pareja real que comparte (o no) sus gustos, y que usan Internet como forma de unión en esa faceta personal, hasta parejas que se fortalecen con los contactos cibernáuticos y terminan siendo pareja en todos los demás aspectos de la vida, pasando por... personas que juguetean a través de una Web Cam, azotándose, desnudándose o excitándose ante otros... personas que deciden ir más allá y conocerse más íntimamente, en persona... y mil opciones más. En definitiva: Individuos liberados y liberales que disfrutan de su sexualidad de una forma adulta y consensuada, aceptando las oportunidades que se les ofrecen. Personas libres y con un alto concepto de sí mismas y de sus necesidades o preferencias.


¿Se puede mejorar esta situación? ¿Es la Web un obstáculo para vivir la vida real? ¿Hay una opción más “fiable” que las demás? ¿Qué otras formas de contacto son posibles? ¿A qué renunciamos al relacionarnos a través de este medio?

Firmado Ocho

Sr. Diez:
Apreciada Ocho, me he perimitdo agregar una ilustración a tu excelente artículo. Es uno de los temas más interesantes para refelxión. Justamente en la blogsfera en castellano nos estamos practicamente estrenando en esta nueva modalidad de comunicación. Para mi al menos hay un antes y un después no de Internet sino de la red (ojo antes de Internet había conversaciones a través de la pantalla de fósforo verde).
Atentamente,

Sr. Diez
2005.03.06 00:44 email: amigospanko (arroba) yahoo.es

1 comentario:

Ana K. dijo...

Yo creo que no renunciamos a nada, porque siempre está la posibilidad de conocer al otro personalmente, y nos damos la oportunidad de "ver" al otro interiormente antes de saber cómo es físicamente. Qué viva la internet!