martes, 5 de agosto de 2014

Mentirijillas

Menuda carita que tiene la pobre, ¿verdad?
Pues así estaba yo no hace muchos días por culpa de una inocente mentirijilla.
Tengo que reconocer que no sé mentir, no es nada nuevo, de niña ya me pasaba, lo que no quiere decir que no intente colarla de vez en cuando.
Es facil pillarme, ya que son muchos los detalles que me delatan: Pequeño tartamudeo, esquivar su mirada, mi tono de voz cambiando de repente, el calor me invade transformando mi cara en un tomate maduro y para rematar la jugada una risita nerviosa que no puedo contener, me acusa directamente de ser una mentirosa.
Llevábamos varios  días con el coche estropeado, el mecánico nos dijo que para el fin de semana estaría listo, que nos podíamos pasar el viernes a por él. Como yo estaba de descanso, me ofrecí para pasar a recogerlo, pero llegó el viernes y lo olvidé por completo. No fue hasta las 8 de la noche que me di cuenta de mi olvido, me había pasado el día pegada al ordenador, no tenía excusa, así que me tendría que inventar alguna.
Estuve ensayando mi mentira hasta que él regresó a casa, cuando me preguntó por el coche, le dije que no estaría listo hasta el lunes, porque no había encontrado no se qué pieza.
"No importa", me dijo. "Mañana me paso a que me explique qué pieza es esa"
"Mañana está cerrado", le contesté 
 "No, ya no cierra los sábados"
Mi corazón empezaba a acelerarse y necesitaba salir de aquella como fuera, pero claro para ello tenía que hablar de nuevo, así que cuando lo hice,  la fastidié del todo.
Intenté decirle que yo me pasaría a primera hora para que él no tuviera que madrugar, pero mi tartamudeo constante durante toda la frase, le dio la primera pista. Lo de madrugar, yo, en sábado, la segunda. Cuando me miró fijamente y no pude sostener su mirada, me había pillado, intenté decir un "lo siento", pero tan sólo me salió mi risita tonta.
Después de estar un buen rato con la pastilla de jabón en la boca, ya podéis imaginar lo que vino después, pero ahí no acaba todo, el sábado tuve que madrugar para ir por el coche, mientras él seguía durmiendo y lo que no es ninguna mentira, es que regresar a casa conduciendo, resultó de lo más ¡¡incómodo!!




Autor: Marita Correa

5 comentarios:

gavi dijo...

Es insoportable y horrible el perfume del jabón en la boca. A mi no me harían metérmelo en la boca por nada del mundo y tanto, que hasta es un límite para mi. Para mi el juego de las nalgadas es eso y los extras como rincones, planas,jabones etc... nah!

Yo spankee dijo...

Tendré que decir una frase cero spankee, mi querida Marita... pero es que te lo ganaste!!, jaja... yo nunca he probado (y espero jamás hacerlo) la pastilla de jabón... cuando por alguna torpeza me ha caído detergente en la boca y termino haciendo gestos, pienso que debe ser horrible y asqueroso...

Besos y saludos.

Patty dijo...

A mi me pasa igual, se me nota muchísimo cuando miento. La "suerte o la mala suerte" es que he recibido más azotes en lugar de la pastilla de jabón. Pero tiene pinta de ser súper desagradable.

Patty dijo...

A mi me pasa igual, se me nota muchísimo cuando miento. La "suerte o la mala suerte" es que he recibido más azotes en lugar de la pastilla de jabón. Pero tiene pinta de ser súper desagradable.

Mahler Deán dijo...

Joder, menudo marrón


Así da gusto tener una spankee, o tres. No es necesario buscar excusas para darles lo que te apetece