miércoles, 7 de mayo de 2014

¡Llora!



Hay personas que no entienden la necesidad de llorar cuando no hay grandes motivos para ello y otras que sienten esa necesidad, pero que son capaces de reprimir las lágrimas  por vergüenza o  por miedo a mostrarse vulnerables. 

Si eres spankee y perteneces a este grupo al que le cuesta descargar emociones, imagino que estarás de acuerdo conmigo, en que el spanking es la mejor válvula de escape para dejar que las lágrimas fluyan a su antojo. Además contener ese lamento y reprimir tantos sentimientos, solo hace que nuestro carácter se altere y nuestro comportamiento sea insoportable. Es entonces cuando aparece la figura de el spanker en escena y ya sabemos qué forma tiene él de solucionarlo.  Los azotes duelen y mucho, así que ya no hay  excusa para controlar ese llanto,  que nos ha  tenido apresado el corazón durante todo el día. Cuando todo haya terminado, nos daremos cuenta que hemos descargado tensiones, aliviado la tristeza y liberado la ansiedad que nos oprimía. Así que añadamos un atractivo más a los azotes y considerémos al spanking como "el equilibrador de las emociones".



Autor: Marita Correa