Autor: Fer
Alguna spankee, ya sea en persona o por algún otro medio, me ha confesado que queriendo a su pareja en las relaciones sexuales siempre le ha faltado "algo". Ese algo que tú y yo sabemos! Esta situación produce una dualidad de pensamientos y emociones en el interior de la spankee que no siempre es fácil de resolver.
Las soluciones posibles son muchas, tantas como situaciones se presente, incluso pueden existir soluciones híbridas.
La spankee puede optar por separarse de esa pareja, que igual es el mismísimo padre de sus hijos, y buscar una pareja que reuna todas las condiciones que ella espera y se convierta en un "Spanker-marido, un Spanker-novio, un Spanker-amante o un Spanker-amigo-con derecho-a-roce". La búsqueda de esa plenitud es loable, pero científicamente tiene un problema de tipo demográfico: solo hay un Spanker por cada 16.983 vainillas y a lo mejor no vive en la misma ciudad que nuestra spankee, digamos, "incompleta". Los Spankos somos una tribu muy antigua pero escasa en efectivos en comparación con nuestros primos los bedesemeros y no digamos frente a la gran masa vainilla.
Otras opciones son el intentar quedarse con "lo mejor de ambos mundos" y buscarse un spanker clandestino, con el invonveniente de la doble vida, que las mujeres suelen llevar peor que los hombres, y - a efectos prácticos - las marcas que pueden delatar una fiesta de azotes en sus nalgas. Para algunas esto supone un dilema moral muy grande ya que cuestiona algunas bases de sus creencias morales más arraigadas como por ejemplo la idea de fidelidad. Otras spankees lo han resuelto con sesiones de spanking sin sexo, como si el spanking no fuese sexo de alguna manera...
Existen, especialmente en parejas muy jovenes o bien parejas muy consolidadas, acuerdos en que la spankee, con el conocimiento de su pareja mantiene juegos de azotes con un tercer hombre o mujer. En estos casos muchas veces estas decisiones son inestables y se tornan un elemento más de intercambio o de negociación en la pareja.
La spankee que vive esa falta de azotes en su pareja y que incluso neceita evocarlos mentalmente en el momento de mantener relaciones sexuales para excitarse y alcanzar el orgasmo, esa spankee que muchas veces percibe el vacío, percibe que la vida carece de algo que ella desea se encuentra frente a un conflicto a solucionar. El conflicto tal vez no sea lo importante ya que la vida está llena de ellos e incluso dicen por ahí que nos hacen crecer como personas. Lo fundamental es como lo resuelva y la paz interior que le aporte esta solución. Ella está sola frente a esta situación ya que no es cuestión de consultarlo con las amigas de toda la vida que nada saben de cinturones que restellan sobre las desnudas carnes de la spankee... tal vez sea de gran ayuda el hablarlo con las amigas spankees de este blog o de alguno de los grupos que existen.
Para muchas spankees el primer paso ha sido la lectura de un blog como este, o más precisamente de este mismo blog que estás leyendo ahora. Esas lecturas han ayudado en primer término a normalizar la situación pero la siguiente pregunta es ¿y ahora qué? Bien, las charlas con spankees y Spankers en foros, chats y medios diversos también ayudan, aunque a veces confunden o pueden incluso atemorizar. No olvidemos que existe el Spanker-buitre siempre al asecho de la presa dubitativa. Las decisiones precipitadas para la spankee que se encuentra en un mar de dudas no siempre son las más aconsejables. Es cierto que las personas en un momento dado nos hemos de "tirar a la piscina" pero eso no quiere decir que no meditemos en profundidad sobre el rumbo que le queremos dar a nuestra vida.
Es cierto que solo se vive una vez y si se añoran los azotes hay que ir a buscarlos de un modo u otro. Por lo que siempre hay que tener un Plan B.
¡En todo caso vaya por delante nuestra solidaridad y cariño hacia la spankee carenciada!