jueves, 11 de junio de 2015

Keep Calm


Autor: Fer

Me he permitido traducir un simpático rótulo para recordar que la spankee debe mantener la calma y gozar de los azotes que el Spanker tiene a bien proporcionarle.

martes, 9 de junio de 2015

La imagen del día

for the love of a submissive
Unos brazos fuertes me encienden! Me gustan esos brazos que son capaces de atraparme, inmovilizarme,dominarme. Sentir que es imposible escapar de ellos.
Con un brazo fuerte, viene una mano fuerte, la que dejará marcas pasajeras en mi cuerpo y destellos eternos en mi mente.





Autor: Marita Correa


sábado, 30 de mayo de 2015

viernes, 6 de marzo de 2015

Spanker conservadora

Autor: Fer



Melyssa Hubbard, autora de Spanking City Hall, es una antigua dómina hoy reconvertida a política, algo así como una Illona Staller (Chicholina) americana.

Tal vez entre las 50 sombras y este tipo de cruce entre enérgica Spanker y The Party, por un camino que no es le que hubiesemos escogido, a lo largo de este siglo nuestras fantasías y prácticas van viendo la luz y "normalizándose".

miércoles, 4 de marzo de 2015

Sexy spanking

Siempre me han resultado simpáticas estas tablas del blog Arkhams Naughty, donde de forma concisa nos muestra las distintas modalidades del juego de los azotes y pienso que pueden ser interesantes para aquellos que empiezan a vivir esta fantasía.
¿Qué nos cuenta?: Nos cuenta como disfrutar de una sesión erótica de azotes, que va a llevar al al disfrute sexual, al que azota o al azotado, o por supuesto a ambos. Los azotes deben ser juguetones y sensuales, destinados a dar placer a nuestras zonas más erógenas.
La misión del  spanker: Por supuesto disfrutar de su labor, nada de prisas, tomarse su tiempo entre azotes, unos pequeños masajitos tampoco vienen nada mal a esas nalgas que ya empiezan a tomar y notar el calor, jugar traviesamente con los dedos, para luego volver a continuar calentando el trasero de la spankee.
También debe estar atento a los sonidos que emite su compañera, ni que le llegue a doler demasiado, pero que tampoco se aburra.
La misión de la spankee: Cómo spankee dejarte llevar por las sensaciones que provoca el incremento del calor en tus nalgas, yo también añadiría el sonido que produce la mano del spanker al caer, es de lo más estimulante.
Demuéstrale a tu compañero que estás disfrutando, levantando tu culo para hacerle saber que quieres más azotes y más masajes y no se te olvide abrir un poco tus piernas, esperando el toque tierno de sus dedos en tu zona más sensible.





Autor: Marita Correa

martes, 3 de marzo de 2015

La becaria-spankee

Autor: Fer

La becaria-spankee en el museo de ciencias naturales espera al adusto investigador de las ciencias zoologicas que la ha convocado en su despacho.

El Profesor de Zoología en este momento está manteniendo una pequeña "charlita" a puerta cerrada con su asistente por haber tolerado ciertas licencias a la becaria...

¿Qué pasará?

lunes, 2 de marzo de 2015

Imagen del día


Autor: Fer

Esta preciosa foto nos hace pensar en muchas cosas, cómo el delicado equilibrio de los rayos de sol sobre las duras carnes de las nalgas de la spankee puede romperse cuando comiencen los azotes con la fusta justiciera.

sábado, 28 de febrero de 2015

jueves, 26 de febrero de 2015

Bondage

classy kitten

Él es Amo, ella spankee. No pensaron que duraran dos encuentros y ya son casi tres años de relación. Ella tiene sus gustos muy claros, sabe lo que le da placer y lo que no se lo dará nunca, aunque suele probar para estar segura antes de decir: NO
Una de las cosas que menos le atraía del bdsm es el bondage. Por supuesto que le encanta que la ate al cabecero de la cama y ser esposada tampoco lo rechaza, pero metros de cuerda rodeando su cuerpo era algo que no le atraía y una práctica que no llegaba a comprender.
Él es un experto en nudos y a ella le encanta ver como los elabora, así que un día cuando ya llevaban unos meses de relación, ella le pidió que la atara, pero él contestó que no era el momento. No fue la primera vez que ella quiso jugar a "eso de ser atada", pero la respuesta de él siempre era la misma, cosa que la enfurecía y que le hacía preguntarse, ¿Qué más da un día que otro?.
Una tarde lluviosa y oscura de invierno, llegó a casa más alterada que de costumbre, no le gusta su trabajo y no es raro que llegue de mal humor más a menudo de lo que quisiera, aunque intente disimularlo. Pero aquel día había sido demasiado estresante y era imposible esconder su alteración.
Fue cuando él le dijo que era el momento de probar las cuerdas. Por supuesto su primera reacción fue decir no, no estaba de humor para juegos, pero él la tomó de la mano y le pidió que confiara en él. Ella no sabía que pensar, pero lo siguió agarrada a su mano hacía la habitación donde se sentó al borde de la cama. Él empezó a desnudarla sin ninguna prisa, ella lo observaba sin entenderse a si misma, hace un minuto estaba hecha una furia y ahora se estaba dejando desnudar para ser atada, sin oponer resistencia alguna.
Llegó el  momento de atarla. Era un montón de cuerda que fue entrelazando muy despacio alrededor de su cuerpo. Cuando estuvo completamente atada, le preguntó si podía vendarle los ojos, ella dudó por un segundo y después asintió.
El momento en que la venda tapó sus ojos, fue el más increíble de todos. Su cuerpo se relajó y se dejó ir, su mente comenzó a aquietarse y la sensación de ahogo que la había acompañado durante todo el día, comenzaba a desaparecer. Tan solo podía escuchar su respiración y la de él, sentado junto a ella. ¿Podía haber algo más hermoso que eso?
Casi una hora después, él encontró oportuno desatarla. Sin embargo, a ella le había parecido una danza mental de apenas unos minutos y por una parte hubiera deseado que ese baile hubiese durado un poco más, por otro lado, ser desatada significó un alivio emocional. No pudo ni quiso contener las lágrimas, la frustración había desaparecido y lo único que deseaba era estar abrazada a él.
Ahora,entre risas, ella se denomina una "adicta a las cuerdas". Nunca más las han vuelto a usar como una forma de terapia, y cada vez que es atada descubre un nuevo placer, eso sí, nada comparado con esa íntima comunicación que se establece entre su amante y ella, cuando comparten una sesión de bondage.



Autor: Marita Correa