lunes, 25 de septiembre de 2006

lunes, 18 de septiembre de 2006

Spanking virtual


Autora: Selene

Dentro de la sorprendente cantidad y variedad de temas que se tratan a fondo en la red relacionados con el spank, una de las cosas que más me ha llamado la atención es la de las relaciones que se establecen de forma virtual, dentro de los roles clásicos spanker/spankee.

Si ya de por sí, una relación nacida de la red y que tiene como único punto de apoyo la comunicación más o menos fluida y frecuente dentro de esta, es complicada de comenzar y mucho más de mantener, mucho más compleja puede ser una de estas relaciones virtuales donde se intentan llevar a cabo deseos y fantasías que de otra forma no se realizarían.

Una de las razones por las que no se llevan normalmente a la realidad es por el miedo a que una vez realizado nos podamos sentir más o menos mal por haberlo hecho y otra es por la distancia física, a veces de miles de kilómetros que suele haber entre quienes la establecen. Uno se conoce por Internet, normalmente en foros, tablones o chat relacionados con el tema, porque fuera de estos no suelen comentarse que nos gusta y/o interesa este tema. Difícilmente se entra en contacto con personas más o menos cercanas a nosotros/as y es mucho más habitual que estas relaciones surjan con personas que viven en otro país e incluso otro continente.

Aún así, supongo que si se dan este tipo de relaciones es porque una vez analizados los pros y los contras sigue pareciéndonos conveniente mantenerlas. Se da entonces una especie de dependencia hacia el pc en la misma medida que hacia el spanker, porque al fin y al cabo es el medio que nos une a él.

La comunicación, siempre virtual y a veces facilitada por el uso de las web cam, es en general más abierta y desinhibida que una relación real en sus comienzos. Siempre está presente esa parcela de anonimato, mayor o menos según la confianza a la que se llegue con la otra persona y siempre condicionada con la parte de nosotros que no nos importa mostrar.

Una vez comenzada la relación, ambas partes se comunican con cierta frecuencia a través de algún chat o Messenger y normalmente, las conversaciones derivan hacia el campo donde el spanker-virtual castiga a la spankee-virtual.


Llegados a ese punto, es donde este tipo de relaciones toman diversos caminos según los deseos y necesidades de ambos. En algunas relaciones, este tipo de castigo es tan solo una charla o un relato, donde el ambiente se va caldeando a través de frases y situaciones, contestadas o no por el otro y que “simulan” una situación más o menos real. Y lo de más o menos es porque pienso que, al no haber contacto físico real, más de una spankee acepta castigos que no aceptaría en realidad. Este tipo de encuentros termina con ambos bastante alterados y la búsqueda de la autosatisfacción cada uno por su lado, sin más y sin que haya habido en ningún momento ni un solo azote real a la spankee.

Otra forma de llevar este tipo de relaciones y que se da cada vez más frecuentemente, es aquella en la que, con la ayuda de la web cam, el spanker da una serie de órdenes a la spankee, quien las cumple recurriendo al autocastigo, mientras el spanker dirige y observa la situación. En este caso la spankee es quien controla en mayor medida el castigo, tanto en su aceptación (si las cosas se ponen muy mal bastaría con apagar el pc) como en la intensidad de este.

Al igual que en la realidad, intervienen diversos objetos, posturas, frases y situaciones que se acercan bastante a ésta. De hecho el juego puede alcanzar un cierto grado de sofisticación siempre que la spankee sea capaz de llevarlo a cabo tal cual se le va indicando. Una vez se decide jugar, normalmente la spankee acepta las consecuencias y llevado al extremo de autoflagelación –y uso el término de forma alusiva a las órdenes que con la denominación de autoflagelantes proliferaron en la edad media- suele hacerse con una cierta seriedad y se continúa con él hasta que el spanker se da más o menos por satisfecho usando como elemento de juicio el color más o menos rojo de las nalgas de la spankee.

Supongo, que a falta de algo mejor o de valor para llevarlo a la realidad, esta modalidad del juego puede satisfacer los instintos y deseos de más de uno/a que se siente realmente atraído por los azotes, pero indudablemente hay que contar con lo frío de cualquier relación virtual y tener en cuenta que la parte que personalmente considero más interesante, como es la fase de consuelo… y por qué no, el sexo ardiente y apasionado después de una sesión satisfactoria, no se obtiene de esta otra forma. Y llegado el caso… cada cual debe valorar que es más importante para él/ella en todo este juego y actuar en consecuencia.

De todas formas, en ese tema, creo que sería muy positivo conocer las diversas opiniones y posturas de quienes leen este blog tanto de quienes puedan hablar por experiencia como de quienes solamente se hayan planteado o se lo planteen a partir de esta lectura como sería una relación virtual dentro del mundo del spank ¿qué opináis vosotros/as?

El secreto de los Alquimistas

Autor: Amadeo Pellegrini

A Ana Karen gracias a quien conocí las
moradas alquímicas de Francisco
Piria y Humberto Pitamiglio
en el Uruguay


Palabras Previas

Alquimia es el nombre que se daba a la Química en la Edad Media, considerada entonces, más que ciencia, una disciplina destinada a develar los secretos de la vida y la naturaleza, en busca del remedio para curar todos los males: “La Panacea” y la transmutación de los metales por medio de “La Piedra Filosofal”.

Los practicantes del medioevo la reputaban ciencia por excelencia, principio de todas las demás, pues su objeto consistía en el estudio de la vida en los 3 Reinos: Animal, Vegetal y Mineral cuyo propósito estribaba en encontrar y fijar la esencia misteriosa que unía al cuerpo con el espíritu para retardar indefinidamente la muerte.

Esa misma esencia aseguraría la progresión rápida de los seres hacia un estado superior. Para ello buscaban por medio del fuego -que proporciona luz y calor- de los conocimientos llevar tal esencia al estado líquido: Panacea, elixir de la larga vida y al estado sólido: Piedra Filosofal para transmutar la masa de un metal ordinario provocando su transformación en un metal precioso: oro o plata (Crisopea o Argiropea).

Desde el siglo III de nuestra Era, a partir de Zósimo de Panópolis los alquimistas emplearon símbolos y figuras misteriosas cuyo significado revelaban a los iniciados, para transmitir sus conocimientos. Resulta imposible catalogar acá todos los signos alquímicos. El de la “Salamandra” es el jeroglífico usual para representar “El fuego secreto de la sabiduría o de los conocimientos”; otros frecuentemente empleados son el León rugiente, el Dragón que se muerde la cola, el Mono, Adán y Eva, el Viejo, etc.

De la enorme legión de alquimistas de todas las épocas, muchos como Roger Bacon, Raymundo Lulio, Paracelso, van Hellmont, sobresalieron como verdaderos sabios.


Los Actuales Alquimistas

Salvando las distancias que nos separan de los alquimistas clásicos, me atrevo a considerarnos, -obviamente me incluyo- a los practicantes de la disciplina del “spanking” , en cualquiera de sus vertientes, como los actuales alquimistas, porque tenemos nuestro propio lenguaje hermético, signos, figuras símbolos y siglas como el clásico OTK para comunicarnos y como aquellos legendarios personajes consagrados a descubrir los misterios de la vida todos nosotros de una manera u otra tratamos de desentrañar el origen de nuestras propias inclinaciones y porque poseemos además el poder secreto de transmutar el dolor en placer.

Creo que todo eso nos convierte a nosotros también en una suerte de alquimistas ¿Por qué entonces para identificarnos no utilizamos el jeroglífico de la Salamandra cuya inicial es “S” como “Spanking”?
Les cedo la palabra. Cordialmente: Amadeo Pellegrini

jueves, 14 de septiembre de 2006

Azotaina en el colegio mayor

Autor: Fer

En la sociedad norteamericana, con sus raíces puritanas, existe una época en donde casi todo está permitido que es la etapa universitaria. Allí existen colegios mayores para asociaciones de chicas conocidos como las "Sorority" (traducido literarlmente hermandades femeninas) en los cuales existen rituales iniciáticos. En este clip, probablemente obtenido con un teléfono móvil se aprecia una de estas ceremonias. Si escribes en google sorority+spanking puede ser que salgan millones de referencias y en los blogs americanos de spanking hay cientos de artículos al respecto.
Spanking humanizado

Autor: Fer

Pese a estas manazas el spanker de este clip es muy suave y delicado. Tal vez para alguna spankee esta sea la sesión de castigo de sus fantasías, sin embargo yo creo que las mal acostumbra y no las corrige. Qué opinas?
Spanking enérgico

Autor: Fer

Este video, que ha corrido bastante por la red, tiene un interés fundamental. No es una simulación con modelos poco entusiastas. La chica recibe en su orondo culete unos sonoros y enérgicos azotes bien propinados.

domingo, 3 de septiembre de 2006

Los instrumentos de castigo

Autora: Ana K. Blanco

Queridos amigos:

Muchas veces en los grupos de spanking en Internet se hacen encuestas o preguntas acerca de la preferencia de los instrumentos usados por los spankos y cuáles son los preferidos tanto por el spanker como por la spankee.

Ante tal interrogante, la respuesta general y que gana ampliamente a los demás instrumento es:

*La mano: la deliciosa, tierna, firme, fuerte, e irremplazable mano. No hay ningún otro instrumento que se le pueda comparar. Como spankee puedo decir que el sentir el contacto de la mano con mi piel, sentir su calidez, su fortaleza, su versatilidad para tomar cualquier forma, recorrer cualquier rincón, explorar todos los sitios, comprobar temperatura y humedad, brindar la más disciplinaria de las nalgadas o las más dulce de las caricias. Es la mano la que prepara nuestras colitas, las pone al rojo vivo para que luego sean capaces de enfrentar el resto de los instrumentos. Sin duda la mano es la que me hace sentir las sensaciones más dicotómicas de todos los instrumentos y la que se lleva todos mis votos y mis aplausos.

Claro que no es el único instrumento que nuestros sacrificados spankers utilizan cuando quieren darle un descanso a esta sublime parte de su cuerpo, que no así a nuestros pobres traseros, seguramente ya al rojo vivo. Podríamos hacer diferentes clasificaciones dentro de los instrumentos: por su material, por la preferencia de los usuarios, por regiones, también podríamos hablar de tradicionales y de modernos. En fin, podríamos seguir y seguir con las divisiones pero mejor pasemos a hablar de los instrumentos en sí.

Seguramente va a haber muchísimos más instrumentos de los que yo nombre aquí, y sería fabuloso que ustedes comentaran todos mis olvidos (sin decirle nada a mi spanker por favor).

Si vamos a clasificar los instrumentos de acuerdo a su material, podríamos comenzar con el cuero y allí encontraríamos:

*Tawses: Este instrumento es de los llamados tradicionales. Una vez leí en alguna página que fue inventado en Escocia por algún padre que se ausentaba mucho de la casa y dejó a su esposa un tawse para que disciplinara a los niños si se portaban mal. El tawse se puede encontrar de una, dos, tres o cuatro lengüetas y con diferentes tamaños. Amiguitas spankees… creo que se debe sentir algo así como si nos azotaran con 2, 3, o 4 cintos a la vez. Nada simpático ¿verdad?

*Strap: Similar al tawse, pero de una sola pieza, con forma redondeada en la punta, Puede ser más o menos rígido, de diferentes tamaños, anchos y grosores.

*Cintos o cinturones: Este me cae un poco más simpático, no por el instrumento en sí, sino por todo el “ritual” que envuelve. Y voy a compartir con ustedes las diferentes actitudes que toma usualmente el spanker:
-Cuando me amenaza con quitarse el cinto si continúo con mi actitud (¡puaj! hasta me lo aprendí de memoria),
-Cuando sin decir palabra se lo quita, amenazándome incluso con la mirada
-Cuando se lo quita y lo deja apoyado en algún lugar visible, ya eso sirve de amenaza constante como “continúa así y verás”.
-Cuando estoy en posición de castigo, ya sea sobre el respaldar del sillón, apoyada en una silla, acostada boca abajo en la cama con unos cuantos almohadones bajo el vientre, o (mi favorito) sobre las rodillas del spanker en OTK y… oigo correr el cinto y pasar por las presillas del pantalón, sin ver nada… eso… wow!! ¡Ya me hace mojarme!

Así que el cinto es el que ocupa el segundo lugar en mi escala de preferencias de instrumentos.

*Látigos y martinets: No me gustan ninguno de los dos, y el spanker que los use debe extremar sus cuidados porque puede causar muchísimo daño, lacerar la piel y dejar marcas permanentes. Hay muchísima variedad, desde el conocido “gato de nueve colas”, pasando por el látigo de crin de caballo para las partes más íntimas y sensibles y terminando por el “nervio de toro”.

*Fustas: Las preferidas del Señor Diez. No soy quien para opinar sobre ellas ya que nunca las probé, pero creo que le deben de dar mucha precisión al spanker acerca del lugar que quiere azotar. ¿Es así Señor Diez? Y tienen la ventaja que el spanker viajero las encuentra hasta retractiles para que quepan en cualquier lugarcito de su equipaje. ¡Spankees del mundo… comencemos a temblar!

*Paddles: Los pondré aquí porque además de haber en madera, también existen en cuero. Son lo más parecido a una paleta de ping-pong aunque también los hay en diferentes tamaños conservando una forma similar a la susodicha paleta. ¡Auchis!

Seguramente haya más instrumentos en cuero, pero estos son los que yo recuerdo.

Pasemos ahora a otro noble material: la madera. Un material nada flexible, duro, que hace sentir una intensa picazón en la piel y deja huellas por varias horas, y también ganitas de portarse mejor por el mismo tiempo, o menos, que duran las huellas.

*Paddles: Similares a los de cuero, sólo que más rígidos evidentemente.

*Cepillos: Los más usados y tradicionales son los que utilizamos para peinarnos. Generalmente son de madera, pero también los hay de plástico. A mí me dan más morbillo los de madera… eso de que la azoten a una con su propio cepillo, y que encima se lo tenga que entregar en mano propia al spanker… las spankees me comprenden ¿verdad?

*Reglas: Las preferidas de los maestros para descargarlas en las nalguitas de las alumnas traviesas, o en sus manos, o en las plantas de los pies. Más largas o cortas, más o menos gruesas, de maderas más nobles o más comunes, en fin… toda una enorme variedad a gusto del spanker y seguramente contra gusto de la spankee. ¿O no?

*Varas o Canes: Definitivamente las más detestables (por mi parte). No me gustan y no me convencerán para que me gusten. Serán muy sexies y bellas las marcas que dejan en la colita, pero… ¡duele mucho!
Las hay flexibles y largas que abarcan las dos nalgas con un solo azote o un poco más rígidas. Pero siempre dejando esas marcas inconfundibles.
Las ventajas de las varas es que se encuentran con más facilidad, sobre todo cuando nuestro dulce spanker nos invita a dar un paseo por el bosque y nosotras muy confiadas salimos y a veces, ingenuamente, nos ponemos a recoger las varitas que encontramos pensando que nuestro hombre hará un fueguito para calentarnos. Sí nos calentará y nos parecerá fuego, pero no arderá ni una varita. Lo que arderá serán nuestras incautas nalgas.
También hay spankers prevenidos que siempre van a todos sitios munidos de una pequeña navaja con estos fines terribles e inconfesables. Así que quedamos todas prevenidas: cuando nos inviten a un paseo por el bosque… dudemos de sus “buenas intenciones” de salir a dar un inocente paseo.

Ahora iremos a los instrumentos de diferentes materiales y texturas. Acompáñenme en este paseo y agreguen en sus comentarios los que me faltaron.

*Birch: Creo que así se llama al conjunto de ramitas o varas del que hablábamos recién. Bueno, “birch” en inglés es abedul. Así que estamos hablando de las famosas ramas de abedul. Para el spanker tiene más valor si la propia spankee las junta y las une en un “bello” ramillete atado por la misma con su cinta de pelo. ¡Un primor! (para ellos por supuesto).

*Ortigas: Aayyyyssssssssss! Estas sí que pican, dejan un intenso ardor y tardan muchísimo en irse las consecuencias. Cuidado con las pieles delicadas. Son algo nada agradable. La naturaleza no nos favoreció cuando creó las ortigas.

*Zapatilla: Depende del país puede tener diferentes formas. Sí, todas son calzado, pero por ejemplo en la Argentina se le llama zapatilla a lo que en Uruguay llamamos “champión” y en otros lados zapato deportivo. Pero creo que en el spanking cuando nombramos la zapatilla nos referimos al calzado que usa el ama de casa, que usa la mamá para estar cómoda mientras realiza la tarea del hogar. Tiene la ventaja de que se puede descalzar fácilmente y también es muy manuable para tomarla de la parte del talón y amenazar al o a la traviesa de turno.
Dependiendo del tipo de goma que se usó en su fabricación, puede ser más o menos dolorosa y esta sí que tiene efecto de varios días en nuestro inocente trasero. (Snif, snif, snifffff…). A los spankers: puede arrancar promesas inmediatas de portarse bien, no volver a hacerlo más, ser una buena niña (o niño), cumplir con todo lo prometido y más.

*Tape Tapis o sacude alfombras: Es de mimbre y puede tener diferentes tamaños. No se consigue en todos lados y es algo que, dado su complejidad para obtenerlo, no se utiliza tanto.

*Matamoscas: Típico instrumento del Río de la Plata. Es de plástico flexible y su contacto con nuestra piel hace que sintamos como que una “manada” de mosquitos nos picara todos juntos. ¡No me simpatiza para nada! Estoy de acuerdo con las moscas: ¡no deberían existir! Sí, ya sé que a las spankees no nos mata, pero… ¡duele!

Y he dejado para el final algo que quizás no se considere un “instrumento” de castigo, pero lo es:

*El rincón: Hay spankees que adoran este “instrumento”, pero creo que son las menos. Hay un artículo de la Bruja Mestiza en este mismo blog donde defiende su posición, pero… no me convenció. No me gusta el rincón, creo que es una pérdida de tiempo y sí un real castigo para mí. En el único momento en que me cae simpático el rincón, es cuando mi colita está muy castigada y necesita un descanso. También cuando, de cara a la pared, puedo oír al spanker arreglar algunas cositas para el castigo que vendrá. Eso puede ser muy excitante o… muy aterrador.

Y por último quiero mencionar los instrumentos regionales, comenzando por el cono sur que tiene como instrumento más típico el

*Rebenque: Sabrán de lo que hablamos nuestros queridos gauchos spankers de Argentina, Uruguay, sur de Brasil y posiblemente Chile. Ellos (y todos los gauchos) los utilizan para azotar a los caballos y al tener un gran tamaño, les aseguro que impresionan. Y deben de doler también, porque los caballos responden inmediatamente al llamado de este instrumento. Estoy segura que las spankees también responderíamos cuando nos azotaran con algo así. (Doble ¡auch!).


Los invito a que cada uno cuente cuál es su instrumento favorito, tanto spankers como spankees y si en su país tienen algún instrumento típico de castigo como aquí el rebenque, por ejemplo.

Gracias por leerme y gracias a mi spanker por perdonarme los errores que pude haber cometido (eso se llama diplomacia, aunque lamentablemente para mí… rara vez resulta). Y también a la gente del blog por publicar este artículo. ¡Saludos!

martes, 29 de agosto de 2006

Oral chicas


Autor: Fer

Siempre es muy bueno besar a la spankee en su sexo, antes o mejor después de los azotes, nunca durante. El cunnilingus es un arte, no es una ciencia. Sin embargo tiene una técnica, un tempo y un estilo que, como muchas otras cosas se pueden aprender.

El problema es que en el bachillerato no nos lo enseñan y mucho menos en nuestras casas. Lo hemos de aprender sin metodología alguna, luego las chicas se quejan. No me extraña. Este desastre tecnológico masculino ha llevado a muchas a afirmar que una mujer, de forma espontánea, es capaz de comer mejor a otra que un hombre. En líneas generales la miseria sexual en este mundo es tan grande que, por el hecho tan primitivo de poseer el mínimo común denominador anatómico esto es así, pero también hay chicas que son una nulidad en este arte.

Hay algún texto en Internet; uno de ellos que ya hace años que corre por muchas webs, al menos tiene el mérito de haber sido escrito con buena voluntad.

Pero el hecho es que muchas chicas se quejan que sus hombres se lo hacen como un simple trámite previo, como un aperitivo; peor incluso, un acto por cumplir y para que no sea dicho. Otras se quejan de la forma en que él lo hace, que si les parece estar en el ginecólogo, que si es muy brusco, que si no es atrevido... Para muchos hombres el cunnilinugs es como una especie de sacrificio o tributo que deben rendir, muchos sienten repugnancia pensando que habrá en el sexo de su pareja de juego un olor o un sabor desagradable, cosa que con una higiene normal y buena salud genital no tiene por que existir. También hay chicas que no les gusta o dicen que no les gusta. Dentro de esta categoría se sitúan aquellas a las que les da apuro, les parece que el chico hace un “esfuerzo” muy grande o es algo inmoral, pueden llegar a pensar que a su pareja no le va a gustar y por eso mismo dejar de gustarles a ellas. Por suerte, cada vez se da menos este rechazo que más que un gusto es un disgusto... pero en paralelo muchas mujeres emparejadas, cuya vida sexual ha ido perdiendo efervescencia con el transcurso del tiempo y la modorra sexual de la pareja estable, suspiran por una buena sesión oral como yo puedo hacerlo por una cerveza un caluroso día de verano, es decir con auténtico morbo.

También en el mundo spanko la actividad sexual hombre hacia mujer se puede, muy equivocadamente, percibir como una situación de dominio por la mujer y sumisión por el hombre. Las distorsiones pueden ser innumerables. Como en muchas otras cosas de las cuales conversamos en este blog, el desarrollo y la buena marcha de esta práctica se logra con el mutuo entendimiento y el diálogo franco entre ambos.

Pero... no todo iba a ser tan malo, estoy seguro que muchos chicos son unos auténticos cracks en esta materia, en estos casos las chicas – estoy seguro – ateniéndose al prudente comportamiento femenino se lo callan, no sea que se corra la voz, además de otras cosas, y otra lagarta se apropie de tan diestro amante.

Existen algunos textos publicado y otros, como decíamos, en la red. Muchos son excesivamente líricos otros algo crudos. No me atrevo a recomendar nada en especial, ya he citado, para que no sea dicho el texto que corre hace años por Internet, quizás el más socorrido. Durex, una muy conocida marca de preservativos tiene su propio texto. También hay al menos un libro en castellano, El Arte del Sexo Oral 2 y muchos en inglés sobre esta práctica, sin embargo a bote pronto no recuerdo ninguna escena de una película comercial con un cunnilingus memorable, algo así como el cruzamiento de piernas de Sharon Stone en Instinto Básico pero en sexo oral.

Mirando en You Tubes he podido constatar que los clips existentes son muy malos.

¿Es necesario siempre recurrir a otra chica para lograr satisfacción oral? ¿Un hombre con un coeficiente intelectual estándar puede aprender a hacerlo? ¿Puede pensarse en un encuentro de azotes y cunnilingus como únicas acitvidades sexuales? ¿Lograré que nuestras amigas opinen sobre este tema?

Una buena azotaina victoriana


Autor: Fer

Estoy seguro que disfrutaréis de este encantador clip en el que se producen algunos detalles muy tiernos entre spanke y spankee. Merece especial mención la ayuda que requiere la spankee para quitarse alguna prenda de ropa.

Por cierto, el audio es magnífico, los tonos ve voz del maduro spanker no tienen desperdicio y las vocecillas de la chica, tampoco.

Espero vuestros comentarios...

Lágrimas de (cocodrilo) spankee



Autora: Selene.

En más de un año compartiendo artículos, fotos y vivencias en este blog, quienes lo siguen desde sus comienzos han hablado de casi todos los temas. Incluyendo este que me ocupa ahora. Sin embargo, los puntos de vista pueden ser distintos según la persona, por eso, intento lanzarme a esta nueva aventura de escribir sobre temas que nunca había llevado al papel, esperando no aburrir mucho por volver a tratar temas que ya han sido comentados.

Me decía un spanker que una de sus mayores fantasías era que la spankee llorase en una sesión, aunque fuera como pedir la luna.

Por lo leído por aquí y por otras páginas y blog que cada día de forma más abundante proliferan por la red, las spankees no lloran así como así. Y no es por contrariar y no darle gusto a su spanker, es que llorar por llorar no es fácil y fingir una pataleta lacrimosa tampoco lo es. Que más quisieran algunas, por ver feliz a su spanker ser capaces de llorar desconsoladamente (así también podrían esperar ser consoladas de la forma más efectiva).

Está claro que el uso de implementos más o menos contundentes y/o efectivos ayuda mucho a empezar a soltar lagrimitas. Por ejemplo, el uso de la cane va asociado en muchas imágenes al llanto de la spankee. Tengo yo la impresión de que ante semejante forma de ser disciplinado también acabaría llorando, aunque hoy por hoy no tengo mucha intención de comprobarlo.

Después está el umbral de dolor que tiene cada persona, lo que para unos es insoportable, para otros tan solo es una molestia, tratándose del mismo hecho y con la misma intensidad. Todas las personas somos distintas en cuanto al grado en que podemos soportar en general, no solo el dolor físico, sino el emocional e incluso la forma de enfocar las distintas circunstancias de la vida, lo que para unos es un mundo, para otros solo es un pequeño problema sin importancia.

Reconozco tener un umbral muy alto y sin embargo cuando la emoción me embarga lloro como una colegiala, por ejemplo ante una buena interpretación del Réquiem de Mozart. Podría usarlo como fondo en una sesión y lloraría sin duda, pero a lo mejor ni me enteraba de lo que sucede tras de mí y creo que no es el tipo de lágrima que espera un spanker.

También habría que analizar el porqué lloramos. No es el dolor físico el que hace que alguien empiece a llorar. Son el resto de condicionantes los que influyen en este proceso. He llorado teniendo sexo sin spank porque estaba muy irritada con mi pareja y la carga emocional que soportaba se había diluido en ese momento.

En este aspecto creo que influye en sentir algo por el spanker, que no sea tan solo el brazo ejecutor de nuestra fantasía, sino alguien que nos importa de verdad y para quien somos o pretendemos ser importantes. Por poco que sea ese sentimiento, que esa persona te mire seriamente mientras te explica porqué necesitas unos cuantos azotes para corregir esa conducta, que te prepare para lo que te espera, te haga exponerte sobre la cama, o la mesa, o simplemente de pie junto a él mientras presientes que en cualquier momento te inclinará sobre sus rodillas y comenzará a darte unos azotes.

Esa tensión preliminar, no puede vivirse igual junto a alguien que lo hace mecánicamente que frente a quien nos une una relación mucho más estrecha. Las spankee que reconocen haber llorado en una sesión siempre aclaran que fue por otros motivos, claramente emocionales. Luego, los sentimientos son la parte fundamental del llanto y por tanto, solo pueden darse cuando hay una relación más allá de la propia fantasía llevada a cabo exclusivamente por placer.

Hay que tener en cuenta también la propia respuesta física y en ese aspecto los/las spankees son el más claro ejemplo del funcionamiento natural de nuestro cuerpo y sus respuestas. Ante un estímulo doloroso el cuerpo segrega serotononina que funciona a niveles neurológicos y neuromusculares y que va asociada a noradrenalina y dopamina, de forma que el celebro obliga a nuestro cuerpo a soportar “estoicamente” lo que no puede evitar, solo ante un fallo en su producción el dolor puede hacer incluso enloquecer a quien lo padece o sencillamente el cerebro desconecta al cuerpo mediante la pérdida de conciencia. Extremos que aunque me consta que han podido darse en sesiones de sado no entran dentro de prácticas más suaves, como el spank.

Al final, quien más placer obtiene de este llanto es el spanker, que sin buscar dañar a la persona a quien ha castigado, puede sentirse en cierta manera “recompensado” por las lágrimas vertidas tras su intervención. Me viene a la mente la típica frase de quien va a proceder a aplicar el castigo diciendo “esto lo hago por tu bien” que implícitamente da a entender que le importa la otra persona, tal vez alguna spankee que acabe llorando podría decir algo parecido.