miércoles, 29 de agosto de 2012

Posiciones I

Autor: Marita Correa


La postura por excelencia de la mayoría de los spankos es sin duda la de otk.  El contacto físico entre ambos,  el control total por parte del/la dominante, y ese dominio sentido por la/el spankee al máximo nivel, la convierte en una de la más placenteras posiciones para muchos de nosotros.

Pero yo quiero dedicar una serie de entradas a esas otras posturas, desde las más cómodas, pasando por las que no nos llaman para nada la atención pero también existen, y algunas otras raras e incluso imposibles.

Estar sobre las rodillas del spanker es de lo más confortable, pero sin duda también lo es, recibir una zurra sobre el respaldo o el brazo de un sillón mullido, cálido y esponjoso, porque estaréis de acuerdo, que ante todo hay que mirar la comodidad de la delicada spankee, ¿tengo razón o no? (Ejem, sólo se admiten respuestas de spankees) 





lunes, 27 de agosto de 2012

Esta semana Marita recomienda

Crónica nada
Cada vez que te sodomizo

Las palabras dulzonas  o empalagosas no están hechas para advenedizo, su estilo es bestial, y eso me gusta

       El dice que ha sido por poner algo entre semana, pero me han encantado estos chistes,   
       echadle un vistazo, porque son pero que muy divertidos.
       
   Al teu costat...
   Preparada
   Cuanta fuerza y cuanta sensibilidad. Leer a Janna, es un placer para los sentidos
   

Salamandrina se rebela  y Fer se ha enterado, Madre mía ¿como acabará todo esto?


  Una entrada de exquisitas imágenes y deliciosas palabras




Dibujo de Stan (aportación de gavi)


domingo, 26 de agosto de 2012

Laralaralita...

Autor: Marita Correa
Hay que ver lo pesados que se ponen los spankers con el rollo de la limpieza. Que si "hay que hacer la cama todos los días", "Esta estantería tiene polvo", "¿Todavía no has fregado los platos?", y te entran unas ganas enormes de gritarles: ¿Y porque no lo haces tú?
Eso si, podemos correr el riesgo de acabar como las pobrecitas spankees de estas fotos


viernes, 24 de agosto de 2012

Theresa Berkeley


El primer libro inglés sobre Flagelación fue publicado en 1700, a partir de ahí, se abrieron numerosos locales dedicados a esta práctica y muchas fueron las mujeres expertas en el arte del castigo erótico.  Para estas mujeres aparte de una fuente de ingresos, era la oportunidad única de tener un látigo en la mano y un hombre postrado a sus pies, liberándose por unos momentos de la opresión a las que ellas eran sometidas constantemente. 
Theresa Berkeley es considerada la pionera del sadomasoquismo, su talento fue muy codiciado por la clientela de la época.
Tenía su negocio en el 28 de Charlotte Street (ahora, 84-94 de Hallam Street) y contaba con una adinerada clientela, la flagelación era un vicio aristocrático, ya que "solo la gente elegante podía ser azotada por diversión". 
En su casa contaba con una alta variedad en varas de abedul, que mantenía en agua, por lo que siempre estaban verdes y flexibles, gatos de nueve colas, algunos de ellos terminados en puntas de metal, agujas, correas de cuero de distintos tamaños y espesor, incluso un suministro constante de ortigas verdes, sin olvidar la polea y el gancho, sujeto al techo del segundo piso donde sus clientes y clientas, eran atados.
Pero por lo que se hizo famosa esta dominatrix, es por la invención del llamado caballo de Berkeley, el cual le hizo ganar una gran fortuna.
Era una especia de camilla, que se podía girar horizontal y verticalmente, donde se ataba al cliente boca abajo, con la cara y los genitales asomando por los agujeros de este artilugio y mientras era azotado por Mrs. Berkeley, una prostituta lo estimulaba oralmente.

Un escritor definía su negocio de esta manera: "Cualquiera con mucho dinero puede ser cliente, será azotado, fustigado, torturado, hasta quedar exhausto".
Y uno de sus asiduos, al enterarse del nuevo invento, escribió una carta a Theresa, una de las pocas que aún se conservan, donde se ofrecía a probar este aparato, cuenta que le pagaría una libra esterlina, si lo hacia sangrar, dos libras si la sangre llegaba hasta los talones, tres, si los talones se bañaban en sangre,cuatro si la sangre llegaba hasta el suelo, y cinco libras esterlinas, si lo hacía perder el conocimiento.
Theresa Berkeley, nunca temió ir a la cárcel, como solía ocurrirles a los dueños de otros burdeles, ya que su clientela de alto rango, entre los que se encontraba el mismísimo rey Jorge IV, según cuentan, adicto a los castigos anales, la libraban de la posibilidad de ser encarcelada.
A su muerte en 1936, legó toda su fortuna a su hermano, misionero en Australia, que al enterarse de la procedencia de su herencia, renunció a ella, por lo que se la quedó el estado.
Y respecto a sus memorias, las que llevaba mucho tiempo anunciando, fueron retenidas por su asistente médico, el Dr. Vance, aparte de numerosas cajas, que contenían cartas muy comprometidas pero que nunca fueron publicadas.








miércoles, 22 de agosto de 2012

¡ Aliens !

Autor: Marita Correa

Increíble pero cierto, llega del espacio exterior, y se cree con el derecho de aparcar su nave donde le venga en gana, y encima azota a la pobrecita guardia de tráfico, por intentar poner un poco de orden!! Pero que desfachatez!!


Esta simpatiquísima imagen,  pertenece al blog de Nik Zula, él nos cuenta, como lo consiguió sobre 1980, en una revista llamada "Status".