lunes, 3 de julio de 2017

No sé si besarte o azotarte III


En la página Taken in hand, para parejas que disfrutan de relaciones donde el hombre es el dominante, hay un comentario sobre una pelilcula de Ernst Lubitsch, la octava mujer de Barba Azul (1938), "Es la única película que he visto donde la protagonista es insensible al efecto beneficioso de ser azotada". Algo bueno para esos que se dejan llevar por la idea de que las nalgadas pueden resolver cualquier problema.
De hecho el film es único desafiando la formula de las películas de spanking. Se supone que la voluntad de la protagonista femenina será quebrantada, sin embargo es Gary Cooper el que es domesticado.
Claudette Colbert es una mujer moderna y sugiere que las viejas maneras deben rendirse a ella. Hay spanking, pero no se necesita. Cooper toma la idea de como dominar a la mujer de un libro, que al final es lanzado a una chimenea.

Muchas de las películas de spanking parecen tener a Shakespeare en mente sobre todo en la adaptación de 1955 Kiss me Kate, sugiriendo que este tipo de actos hacia la mujer es atemporal. Los hombres siempre han tenido que azotar a las mujeres cuando se salen de la línea. 
Repetidamente en películas, periódicos y la carta de la Señora J.M.B, la frase: "Azotainas pasadas de moda", es usada para justificar este acto como una larga tradición, pero la verdad es que es difícil encontrar ejemplos de esta forma de disciplina marital ocurrida en tiempos lejanos. Los foros de azotes se deleitan cuando encuentran precedentes de su afición, apareciendo estos no mucho antes del último siglo.

Nada que ver con la violencia hacia la mujer y amparada por la ley, esa si que tiene una fea y larga historia, pero el spanking hacia la mujer es más reciente, no aparece en las historias de violencia doméstica, apareciendo como respuesta reciente a las ansiedades modernas. Una decepción para los defensores de las nalgadas, que no encuentran más datos históricos que los ofrecidos por el cine. La industria cinematográfica ofreció la historia del spanking que los libros de historia no pudieron proveer. Hay spanking en la Europa medieval (The flame and the arrow, 1950), en la Irlanda de principios del XIX, (Captain Lightfoot), en una Arabia y Argelia atemporal (The flame of Araby prisoners of the guasbah, 1953) y en docenas de films del oeste americano. 

Este tipo de género que tanto se centró en reiventar los orígenes americanos, también inventa el origen de un tipo de violencia "benigna" hacia la mujer. Una azotaina era una forma de reclamar a la liberación femenina, tiranizando e infatilizando al género femenino.

Pero esto del spanking era solammente disciplina o ¿escondería algún aspecto sexual? Para la señora J.B.M si lo tenía, para los fetichistas también. Seguramente unos azotes en escena podrían resultar muy eróticos y seguidos de un apasionado beso, le daban otro sentido a la historia. "No sé si besarte o azotarte, se convirtió en una expresión muy común"

En La costilla de Adam (1949), cuando Katherine Hepburn trata de delinear la diferencia entre una venganza y un azote juguetón, Spencer Tracy responde: ¿Qué tienes ahí atrás, un equipo de radar? Por el contrario, algunas mujeres se lamentaban de su martirio matrimonial y como un inocente azote podía acabar en un reinado de terror. Un problema que aún persiste en el Movimiento Cristiano de disciplina doméstica actual.

Algunos miran con nostalgia las escenas de spanking de las viejas películas, aunque el tema se ve de una manera diferente hoy en día. Hay opiniones diversas como las que dicen que las esposas deben ser azotadas, pero sólo con el consentimiento de ellas, mientras otros se decantan por la ética de aquellos días: "No creo que importe si eres una suegra, esposa, cuñada o lo que sea, si necesitas una zurra, la necesitas. Si el spanking se utilizara hoy en día, las personas y las familias estarían mejor", es otra de las opiniones

Justificaciones de la violencia, la creencia de que las mujeres sólo pueden expresar sus deseos cuando son presionadas, la idea de que quieren ser humilladas, todavía están disponibles hoy en día.

Tanto entonces como ahora, uno puede ver el spanking como algo retrógrado, incorrectamente maligno o deliciosamente erótico. No es el acto en sí, sino como se usa. Solamente la Señora J.B.M, sabe lo que realmente quería decir en su carta.



Artículo original: 
I don’t Know wheter to kissyou or spank you: A half century of fear of an spanked woman







Autor: Marita



2 comentarios:

gavi dijo...

Gracias Marita... excelente recopilación. Nalgadas y azotes de todo tipo y ellas.... aaaaayyyy cómo sufrían!!! ;) jjaa

amigospanko dijo...

¡Muchas gracias marita por tu trabajo de selección,traducción y edición de este artículo!